El Banco Central Europeo ofreció el jueves nuevos préstamos de emergencia a los bancos para estabilizarlos en medio de la crisis de deuda soberana, pero decidió no modificar las tasas de interés a pesar de los temores de una desaceleración económica.

El presidente Jean-Claude Trichet ni siquiera indicó si habría una reducción de las tasas en los próximos meses, aunque muchos economistas han pronosticado que será necesaria para prevenir una posible nueva recesión.

"La perspectiva económica sigue estando sujeta a una incertidumbre particularmente alta y riesgos intensificados", dijo Trichet, pero añadió que "al mismo tiempo las tasas de interés permanecen bajas" y la inflación probablemente seguirá siendo alta durante meses.

El directivo optó por ceñir sus declaraciones a las medidas necesarias para mantener el sistema financiero en funcionamiento. El BCE ofrecerá préstamos ilimitados a 12 y 13 meses a los bancos, lo cual les proporcionará financiación por un período más largo y los protegerá de la turbulencia en los mercados prestamistas.

La oferta de crédito a 13 meses, que se efectuará en diciembre, permitiría a los bancos que tienen incertidumbre sobre sus perspectivas de financiación asegurarse fondos frescos hasta el 2013.

El BCE también seguirá ofreciendo cantidades ilimitadas de crédito en sus operaciones de plazo más breve, hasta tres meses, durante el primer semestre del año próximo.

Muchos bancos europeos pueden sufrir pérdidas con la deuda griega, lo cual dificulta los préstamos interbancarios, cruciales para el funcionamiento cotidiano de las entidades, por temor a que no se les devuelva el dinero.

Trichet dijo que el banco comprará hasta 40.000 millones de euros (53.000 millones de dólares) en bonos garantizados, un tipo de título que usan los bancos para reunir fondos. La presencia del BCE ayudará a liberar ese mercado y facilitar la toma de préstamos por los bancos.

Desde que comenzó la crisis el banco sostiene que sus medidas anticonvencionales tales como los créditos adicionales siguen una vía distinta a la política de tasas de interés, y que las decisiones del jueves mantienen ese criterio.

Trichet dijo que el consejo que fija las tasas de interés tomó su decisión "por consenso", no por unanimidad, indicando con ello que hubo algún debate.

La inflación en la eurozona aumentó a 3% en septiembre, comparado con 2,5% el mes anterior, un salto imprevisto que habría dado argumentos a los adversarios de los aumentos de las tasas en el consejo. El BCE prevé una caída de las tasas por debajo del 2% para el año próximo.