La policía reprimió severamente el jueves a miles de estudiantes que trataban de marchar por el centro capitalino, pese a la prohibición del gobierno, para protestar tras el fracaso de las negociaciones para reformar la educación chilena.

Alrededor de 10.000 jóvenes se concentraron en la plaza Italia, escenario habitual de manifestaciones, para desafiar la prohibición oficial. Pero antes de comenzar la marcha, carros lanza agua y gases lacrimógenos entraron en acción para dispersar a los manifestantes. La policía montada también cargó contra los estudiantes.

Una gran cantidad de agentes fue emplazada en el sector para impedir a la multitud marchar y luego de la dispersión la policía extendió su represión hacia establecimientos universitarios cercanos, donde se habían guarecido algunos estudiantes.

Un grupo de dirigentes estudiantiles, entre ellos la presidenta de la federación de la Universidad de Chile y vocera del movimiento Camila Vallejo, intentó encabezar la marcha con un lienzo que proclamaba "Unidos con más fuerza". La policía les lanzó potentes chorros de agua y luego gases lacrimógenos.

La joven dirigente comentó posteriormente en Twitter que "después de 5 meses movilizados seguimos con más de lo mismo y continúa la represión más brutal que nunca". En otro mensaje en la red social, sostuvo que "la violencia de hoy no tiene precedente".

Finalmente, Vallejo llamó a un "caceroleo" nocturno.

Pequeños grupos eludieron la acción policial y se dirigieron por la avenida Bernardo O'Higgins, siguiendo el recorrido de la marcha que las autoridades no autorizaron, hasta las cercanías de la sede de gobierno y encapuchados realizaron desmanes.

Los disturbios se prolongaron varias horas y afectaron el tránsito y las actividades en el centro de la ciudad.

La Intendenta (gobernadora regional), Cecilia Pérez, informó que 28 personas habían sido detenidas y que se registraban seis policías heridos y dos civiles.

La prensa tampoco escapó de la severidad policial y varios periodistas resultaron lesionados, según informaron canales de televisión y emisoras. Las imágenes mostradas por canales de televisión confirmaron la actitud policial incluso contra periodistas, uno de los cuales, Luis Narváez, del canal privado Chilevisión, fue detenido por reclamar por una agresión a su camarógrafo.

El Colegio de Periodistas de Santiago en una declaración pública protestó "enérgicamente ante el gobierno por la conducta policial".

La organización dijo que junto a Narváez al menos otros cuatro periodistas fueron agredidos. El fotógrafo del Diario Financiero Fernando Siedler relató a la AP que fue detenido momentáneamente y policías borraron las imágenes que reflejaban la represión, tras lo cual fue liberado.

Pérez dijo ante las denuncias de agresiones a la prensa que "esa es una situación lamentable que en su momento se va a investigar".

El vocero oficial, Andrés Chadwick, quien se encontraba en La Serena, 480 kilómetros al norte, sostuvo que hubo un grupo que se propuso generar violencia y que la protesta estudiantil está controlada "por los grupos más extremos".

Era la protesta 37 contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera desde que se inició en abril la rebelión de los estudiantes secundarios y universitarios, respaldados por el Colegio de Profesores, contra el modelo educacional chileno. Las manifestaciones también se repitieron en el interior del país.

El miércoles se efectuó la primera reunión formal, tras otros encuentros incluso uno al que convocó Piñera, en la que se debía abordar entre los dirigentes estudiantiles y de los maestros las reformas demandas, especialmente el término del lucro.

Pero, como ya lo había anticipado el mandatario derechista a fines de la semana pasada, en la reunión encabezada por el ministro de Educación, Felipe Bulnes, el gobierno no estuvo dispuesto a terminar los aportes estatales a establecimientos con fines de lucro.

"No es una política justa, sino que es regresiva, que los pobres subsidien la educación de los más ricos pidiendo gratuidad para todos", sostuvo el ministro de Educación tras el fracaso de la reunión.

Vallejo refutó los argumentos oficiales en una rueda de prensa celebrada el jueves poco antes del intento de manifestación.

"El gobierno ha dicho que no quiere que los más pobres financien a los más ricos. Nosotros tampoco queremos que los pobres financien a los más ricos, sino que los ricos financien a los pobres y a los sectores medios y eso ¿como se hace?: a través de una reforma tributaria", dijo la dirigente.

Varios estudios señalan que los sectores más ricos pagan impuestos inferiores a los de otros países y que un aumento podría recaudar 4.000 millones de dólares con los cuales se podrían financiar la gratuidad.