El relator de Naciones Unidas para la libertad de expresión condenó el miércoles el "excesivo silencio" de las autoridades hondureñas ante los crímenes de 23 periodistas durante los últimos cuatro años.

Frank La Rue, quien realiza una visita de dos días a Tegucigalpa, expresó su preocupación porque "uno ve silencio del gobierno, un silencio especialmente vinculado a la violación de los derechos humanos".

"Y más bien pareciera una convivencia basada en el silencio o un silencio forzado por la intimidación", advirtió el relator guatemalteco.

"El asesinato de periodistas es crítico... y entiendo que probablemente sean más los periodistas asesinados en Honduras", dijo De La Rue al hablar en el foro sobre Impunidad, Libertad de Expresión y Justicia, auspiciado en esta capital por Holanda y organismos pro derechos humanos locales.

"La muerte de los reporteros no se puede atribuir a la fuerza pública, grupos paramilitares, a conflictos personales o al crimen común, pero lo que sí se puede establecer es la obligación del Estado de investigar y documentar cada hecho porque la impunidad es en sí misma una violación de los derechos humanos y es la invitación a que se dé más violencia", señaló.

Sólo tres casos de periodistas asesinados han sido aclarados por la policía desde el 2007, de acuerdo a las autoridades. En el 2010 murieron 10, por lo que Honduras, de acuerdo a organismos de derechos humanos, se ha convertido en el país más peligrosos para ejercer la profesión después de México.

El gobierno ha atribuido los crímenes de periodistas a la delincuencia común.

Según el Comisionado Nacional de Derechos Humanos, Ramón Custodio, la creciente ola de violencia que agobia a Honduras dejó en el primer semestre de 2011 un promedio de 20 asesinatos por día.

Advirtió que de mantenerse la tendencia, Honduras podría cerrar el 2011 con una tasa de 86 homicidios por cada 100.000 habitantes, que sobrepasaría en diez veces la tasa mundial de violencia, de 8,8.