A pocas semanas de las elecciones presidenciales argentinas, la gran favorita, la mandataria Cristina Fernández, crece en las encuestas con una imagen de moderación y sobriedad acentuada por un riguroso luto que, según los expertos, favorece tanto su apariencia como su estrategia política.

Muy lejos queda la candidata que en 2007 aspiraba a sustituir a su esposo, Néstor Kirchner, en la Presidencia y dejaba que él se ocupara de negociar apoyos con las "familias" peronistas.

Vestida con colores claros y alegres, llamativos complementos, zapatos de tacón de aguja y muy maquillada, Fernández quería convertirse en la primera mujer presidenta elegida en las urnas en Argentina y lo logró.

Cuatro años después, a punto de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, el próximo 27 de octubre, Fernández guarda un escrupuloso luto y ha cambiado el tono agresivo de sus intervenciones por discursos conciliadores y llamados al diálogo.

Paralelamente, ha ganado poder dentro de la estructura de su partido, el Justicialista (peronista), ha arrasado en las primarias del pasado 14 de agosto, con más del 50 por ciento de los votos, y sigue creciendo en las encuestas para las presidenciales del próximo 23 de octubre.

Parte de la clave del éxito de Fernández, apunta a Efe el analista político Rosendo Fraga radica en que ha sabido manejar mejor que sus contrincantes los elementos "no racionales" de la política.

La viudedad, el luto, su relación con los pesos pesados del peronismo y su actitud con los líderes de la oposición han formado parte de este manejo de elementos "no racionales", opina el experto.

Incluso en el luto la presidenta ha sabido innovar: "Tuvo un luto muy formal en los primeros seis meses y ha evolucionado a medida que se acerca el primer aniversario de la muerte de su esposo, con apertura en el cuello y los hombros, escotes, algún collar de perlas y algún ribete blanco", comenta a Efe el especialista Damián Faccini.

A juicio de este profesor de imagen y protocolo, Fernández abandonará progresivamente el luto después del 27 de octubre: "irá abriendo mangas, soltando el cuello y acercándose a tonos pastel, porque un cambio brusco puede resultar violento para la percepción pública".

La presidenta, augura Faccini, se ajustará al protocolo argentino, que marca negro para el primer año y gris, violeta o lila para el segundo año.

También el estilista Roberto Giordano pronostica que después de octubre la mandataria emprenderá un proceso de renovación.

"Igual que es importante la innovación en la política, también lo es en la moda. Hay que innovar para sentirse bien, es mi consejo", afirma este reconocido peluquero argentino, que sugiere a la presidenta tonos más claros en su pelo, un corte de melena y más naturalidad en su maquillaje.

La presidenta "se ha caracterizado por llevar buenas carteras, buena ropa, buenos zapatos... falta el look de un maquillaje más transparente, el pelo un poco más corto, proporcional con su rostro y su altura, y un tono más natural, más luces en la parte superior de la melena", recomienda Giordano.

Menos maquillaje y complementos más discretos favorecerían a la presidenta, en opinión de la periodista Luz Moyano, convencida de que Fernández utiliza el luto como una "herramienta más" en su estrategia política.

"A través de la ropa busca tener empatía con la gente y el luto es otra herramienta más que usa para lograr empatía. Es como cuando va a París y se pone un boina y cuando viaja al sur y se viste con un poncho de lana", asegura esta periodista especializada en moda.

Mientras unos y otros polemizan sobre su estilo, CFK -como se refieren sus seguidores a Cristina Fernández de Kirchner- sigue subiendo en las encuestas y fácilmente superará el 50 por ciento en los comicios del 23 de octubre, según todos los pronósticos.