La ONU propuso hoy la elaboración de políticas públicas efectivas para atender integralmente el fenómeno de la migración, especialmente de Centroamérica hacia los EE.UU., que atribuye al hambre y la pobreza predominante en algunos países de la región centroamericana.

Esta fue una de las conclusiones de la conferencia internacional sobre Hambre, pobreza y migración en los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), organizada en Panamá por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La actividad, que contó con el apoyo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y del Programa Regional de Seguridad Alimentaria Nutricional para Centroamérica (Presanca II), analizó los vínculos entre el hambre y la pobreza como causa de la migración de cientos de miles de centroamericanos.

Entre las causas del problema de los flujos migratorios fueron identificadas la mala distribución del ingreso, el alza de los precios de los alimentos, los efectos del cambio climático y la violencia de género, entre otras.

Se reconoció que "una mala calidad de vida" en las áreas rurales y urbanas alientan el fenómeno de la migración entre los Estados centroamericanos y la migración extraregional hacia EE.UU.

Al respecto, los participantes recomendaron que cualquier reforma migratoria en Estados Unidos incluya que el Estado aporte mayores recursos humanitarios y de ayuda al desarrollo económico en los países de Centroamérica para atender el tema de la migración desde sus orígenes.

Abogaron, además, por un diálogo de EE.UU. con los países de la región que impulse la cooperación para solucionar el problema de la migración.

El director regional para América Latina y el Caribe del PMA, Gemmo Lodesani, dijo que la idea de la Conferencia fue la de contribuir a un mejor entendimiento de las razones detrás de los enormes flujos migratorios no autorizados, así como sus impactos, y "solventar un problema que puede seguir aumentando de manera alarmante".

Citó datos que dan cuenta que un porcentaje importante de los migrantes no autorizados que entran a los EE.UU. provienen de México, pero también de Centroamérica, en particular de El Salvador, Guatemala y Honduras, "principalmente por razones económicas y personales".

"La migración impacta con especial dureza a los países centroamericanos", afirmó Lodesani.

Entre 1990 y 2009, la población inmigrante no autorizada en los EE.UU. aumentó de 3 millones a casi 12 millones de personas, apuntó el funcionario.

Se estima que unas 11,2 millones de personas residen sin autorización en Estados Unidos, la gran mayoría de estas, 9,1 millones, proviene de América Latina, según estos datos.

También se destacó que la ausencia de oportunidades para migrantes condena a muchos de ellos a la marginalidad y los expone a la violencia y la inseguridad, llevándolos a optar por la migración irregular como medio para superar las dificultades.

Sobre este punto, se recomendó que las políticas estatales dirigidas a atender la migración irregular tomen en cuenta aspectos relacionados con sus derechos humanos.

Los programas de fortalecimiento de la producción agrícola y de financiación al pequeño productor, así como las políticas de apoyo a las poblaciones vulnerables fueron igualmente consideradas como "medio idóneo" para mejorar las condiciones de vida en los países del SICA y desalentar la migración irregular.