Las naciones europeas no saben qué hacer frente al pánico creciente por el estado de sus bancos: algunas proponen un esfuerzo concertado para recapitalizar a las entidades de préstamo, mientras que otras se resisten a aportar más dinero de los contribuyentes.

El Fondo Monetario Internacional, que ha sido un protagonista clave en la crisis de deuda de la eurozona, reiteró el miércoles un llamamiento a los líderes continentales para que refuercen los bancos ante el pánico en los mercados, diciendo que tienen que comprometer hasta 200.000 millones de euros (265.000 millones de dólares) para elevar sus capitales.

"No estamos diciendo que los mercados sean débiles ni que los bancos estén en dificultades", afirmó Antonio Borges, director del programa del FMI para Europa. "Sencillamente decimos que ningún sector bancario del mundo puede sobrevivir a una pérdida de confianza general".

Esa exhortación encontró algún eco en la canciller alemana Angela Merkel, quien dijo que apoyaba un plan paneuropeo para recapitalizar los bancos si se consideraba necesario.

Se requiere que los bancos tengan una cantidad determinada de activos de bajo riesgo que puedan absorber pérdidas en sus inversiones, pero muchos analistas dicen que esos resguardos son insuficientes en vista del agravamiento de la crisis en la eurozona.

"Si se concreta una visión común de que los bancos no están suficientemente capitalizados para las condiciones actuales del mercado" deberían erigirse protecciones financieras, dijo Merkel en Bruselas después de reunirse con el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso.

Merkel agregó que eran necesarias "normas comunes" sobre la cantidad adecuada de capitalización, y agregó que era una cuestión urgente que debería discutirse en la cumbre de los líderes de la UE este mes.

Pero no todos están de acuerdo. Los ministros de finanzas de 27 naciones de la Unión Europea pasaron varias horas el martes en Luxemburgo discutiendo qué hacer sobre sus bancos sin llegar a una conclusión.

Después de la reunión, el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, dijo que no todos los países estaban preparados para presentar sus salvaguardas nacionales para casos de crisis bancarias, y que la discusión debía ventilarse en su próxima reunión.

Existen pocas dudas sobre la importancia del debate, que se plantea en momentos en que Francia, Bélgica y Luxemburgo tratan de impedir que el banco Dexia sea el primer importante prestamista europeo en desplomarse desde que terminó la estrechez crediticia en el 2008.

Pero Europa ha reaccionado lentamente a la crisis de su sector financiero que hace que los bancos se resistan a hacerse préstamos entre sí y a extender préstamos a los negocios, exacerbando una depresión económica.