En una nueva encuesta realizada a veteranos de guerra de Estados Unidos que han prestado servicio militar desde el 11 de septiembre de 2001 reveló que un tercio de ellos considera que no valía la pena sostener guerras en Irak y Afganistán.

Una mayoría de los entrevistados piensa que 10 años después de los ataques de la red terrorista al-Qaida, Estados Unidos debería prestar menos atención e los asuntos exteriores y atender más a sus propios problemas.

La encuesta pone en relieve un dilema para el gobierno del presidente Barack Obama mientras lucha por reducir sus enormes déficit presupuestales y reconsiderar las prioridades en cuestión de defensa, al tiempo que busca el respaldo público a su participación en la resolución de conflictos en Irak y Afganistán a largo plazo.

Aproximadamente 4.500 soldados estadounidenses han muerto en Irak y cerca de 1.700 fallecieron en Afganistán. Además, combinando los costos de ambas guerras desde los atentados del 11 de septiembre del 2001, la lucha contra el terrorismo le ha costado a Estados Unidos más de un billón (correcto) de dólares.

Los resultados de la encuesta de opinión fueron dados a conocer el miércoles por el Centro de Investigación Pew, un grupo independiente sin inclinación partidista que estudia comportamientos y tendencias, y consideró a su sondeo como el primer estudio de su tipo. Los resultados se basaron en dos encuestas celebradas a finales de julio y mediados de septiembre. En una se entrevistó a 1.853 veteranos de guerra De un grupo de 712 que dieron servicio en el Ejército tras los ataques del 11 de septiembre, 336 combatieron en Irak o en Afganistán.

En otra encuesta se entrevistó a 2.003 adultos que no estuvieron en el ejército.

Los resultados de la encuesta también mostraron que los soldados que sirvieron en el ejército tras los atentados del 11 de septiembre se sienten orgullosos de su trabajo, se consideran afectados por la guerra y están convencidos que el público estadounidense tiene poca comprensión sobre los problemas que el servicio durante la guerra le genera a los miembros del ejército y a sus familias.

La encuesta también mostró que los veteranos de guerra posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre son más propensos que el resto de los estadounidenses a considerarse ellos mismos republicanos y desaprobar el desempeño de Obama como comandante en jefe de las fuerzas armadas. Asimismo, ellos mismos no expresaron tener ninguna filiación religiosa, a diferencia de otras generaciones de veteranos.

Aproximadamente la mitad de los veteranos entrevistados y que se enrolaron en el ejército después del 11 de septiembre indicaron que su despliegue tensó sus relaciones con sus parejas y un número similar dijo tener problemas con sus hijos.

Por otra parte, el 60% de los entrevistados indicaron que ellos y sus familias se beneficiaron financieramente por haber servido en el extranjero y en una zona de combate.

Al preguntarles que definieran con una sola palabra su experiencia de la guerra, los veteranos ofrecieron una imagen muy diversa, con respuesta como "recompensante", "pesadilla", "para abrir los ojos" y "aburrida".

Hay aproximadamente 98.000 soldados estadounidenses en Afganistán, donde comenzó el conflicto con una invasión encabezada por fuerzas estadounidenses el 7 de octubre del 2001.

Obama hizo su campaña a la presidencia en el 2008 con la promesa de sacar a sus soldados de Irak para finales del presente año y en julio anunció que sacaría a 10.000 soldados de Afganistán en el presente año y otros 23.000 para septiembre del año próximo.