La situación en Tailandia a causa de las inundaciones sigue empeorando, con el aumento a 237 del número de muertos, además de 2,9 millones de personas afectadas y 28 provincias anegadas, informó hoy el Ministerio del Interior.

Los fallecidos son todos personas que han muerto ahogadas, al hundirse sus casas y en otros accidentes causados por los temporales que azotan sin descanso el país desde finales de julio.

Además, las perspectivas para los próximos días son desalentadoras porque el tifón "Nalgae", reducido ahora a tormenta tropical, llega a Vietnam y los meteorólogos prevén que afectará a Tailandia con copiosas lluvias.

En el norte y centro del país se ha desbordado el caudal de la presa de Pa Sak Jolasi, mientras que el de Sirikit está al 99 por ciento de su capacidad y el de Bhumibol y el de Kwae Noi se sitúan en el 97 por ciento.

Además, 48 autopistas se encuentran anegadas e intransitables, así como 121 carreteras comarcales, lo que dificulta las operaciones de asistencia a los afectados y el transporte de mercancías.

El Ministerio de Sanidad ha instado a las autoridades locales a mantener la vigilancia sobre la calidad del agua potable y a informar del peligro a la población, después de que el análisis de muestras tomadas de cuatro ríos principales revelasen una alta concentración de contaminación.

Sanidad también tiene equipos móviles por las provincias anegadas que han detectado hasta la fecha más de 17.000 personas con problemas derivados de vivir demasiado tiempo en zonas húmedas y se ha puesto a 119 tailandeses en observación por su elevado nivel de estrés y tendencias suicidas.

Continuaban hoy inundadas, por el desbordamiento del río Chao Phraya, grandes áreas del complejo histórico de Ayutthaya, la antigua capital de Tailandia y patrimonio de la Humanidad desde 1991, situada cerca de 100 kilómetros al norte de Bangkok.

Fundada por el rey Ramathibodi I en 1350, Ayutthaya fue la capital del reino de Siam durante 400 años y es en la actualidad para casi todos de los 66 millones de habitantes del país una ciudad sagrada que guarda el corazón de la civilización tailandesa.

El ministro de Sanidad Pública, Witthaya Buranasiri, indicó hoy que la industria de Ayutthaya también ha salido muy mal parada con 46 fábricas anegadas y calculó los daños provisionales en unos 100.000 millones de bat (3.208 millones de dólares o 2.401 millones de euros), según la edición digital del diario The Nation.

La mayoría de las factorías destrozadas manufacturan componentes y productos electrónicos.

Aunque el Gobierno ha aprobado fondos de emergencia para las personas y compañías damnificadas, el titular de Ciencia y Tecnología, Plodprasop Suraswadi, opinó que mantienen una batalla perdida.

"No podemos impedir que siga lloviendo y es difícil desaguar agua en el mar. Hemos hecho todo lo posible, pero no es suficiente", afirmó el ministro.