El FMI mantiene su presión sobre los políticos y las instituciones europeas, instándoles a no estrangular las economías con ajustes excesivos y recomendando al BCE que baje los tipos de interés y siga comprando deuda mientras dure la crisis.

En su informe "Perspectivas económicas regionales: Europa", que fue presentado hoy por el director del FMI para Europa, Antonio Borges, la institución monetaria internacional considera que la crisis requiere que el BCE "mantenga una política monetaria con una orientación acomodaticia" e "incluso la relaje mientras persistan los riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera y se mantengan bien ancladas las expectativas inflacionarias".

El consejo de gobierno del BCE se reúne mañana para tratar la política monetaria de la zona del euro y otras medidas extraordinarias con las que estabilizar la situación en los mercados financieros.

La institución monetaria de la zona del euro subió de forma moderada y por primera vez desde hace casi tres años en abril el precio del dinero en abril y de nuevo en julio, hasta dejarlo en septiembre en el 1,5 %.

Para atajar la crisis de la deuda soberana en Europa, es igualmente importante para el FMI "una implicación continuada por parte del BCE a través de su programa de compra de deuda pública de países de la zona del euro.

El banco, con sede en Fráncfort, comenzó a comprar el pasado 8 de agosto deuda soberana de España e Italia para frenar movimientos especulativos que dispararon la prima de riesgo de estos países por encima de 400 puntos básicos y la rentabilidad de los bonos por encima del 6 %.

En este sentido, el FMI pide un "compromiso explícito" del BCE con esta política y con la extensión de la misma "el tiempo que sea necesario".

La institución monetaria internacional considera que "sería útil" que se produzca esta estrategia bajo un marco de condiciones fuertes y que tenga la garantía de los Estados miembros de la zona del euro afectados de que "indemnizarán" al BCE por cualquier pérdida que tenga que asumir por la compra de bonos de países con problemas.

Por otro lado, el FMI afirma que, si bien el deterioro de las finanzas públicas no deja otra opción que reforzar la consolidación, la desaceleración del crecimiento exige actuar con cautela.

"En aquellos países donde las presiones del mercado son más fuertes, conviene seguir concentrando la consolidación en el período inicial. En otros países, donde los planes de consolidación fiscal a mediano plazo son creíbles o han sido más intensos en una etapa inicial, existe margen de maniobra para permitir que los estabilizadores automáticos operen plenamente para hacer frente a las sorpresas del crecimiento", afirma.