Los dueños de la NBA, que dicen perder cientos de millones de dólares al año, querían reformar el sistema financiero para garantizar la posibilidad de obtener ganancias.

Los jugadores, quienes consideran que son quienes permiten que se perciban ingresos y que se impongan niveles de audiencia sin precedentes en la televisión, querían conservar los beneficios que dicen merecerse.

Ahora, las negociaciones que han durado casi dos años necesitan resolverse en cuestión de días para que pueda disputarse íntegra la temporada regular.

El comisionado David Stern dijo que cancelará las primeras dos semanas de la campaña si no hay un acuerdo para el lunes. Ello costaría dinero a ambas partes y ahuyentaría a algunos aficionados, quizás para siempre.

"Se avecina un golpe tremendo para los dueños y los jugadores", advirtió Stern.

Y además, hay que considerar el golpe a la gente que trabaja en este deporte y a los negocios que dependen de la NBA.

Stern ha insistido en que los dueños tenían dos metas en las negociaciones: encontrar una forma de evitar las pérdidas y definir un sistema en el que todos los equipos pudieran competir de manera equitativa. Destacó que los clubes con menos recursos en la NBA no se acercan siquiera al éxito de equipos comparables en la NFL, que han conquistado el Super Bowl, como Indianápolis y Green Bay.

El problema, dicen, es un sistema que garantiza a los jugadores 57% de todas las ganancias relacionadas con el basquetbol, incluyendo boletos, ingresos por transmisiones televisivas, ventas en los estadios, concesiones, ingresos por publicidad en el inmueble, estacionamiento y patrocinio.

Otro problema es la estructura de tope salarial, que permite a los equipos excederse bastante si están dispuestos a pagar un "impuesto de lujo", que los equipos más adinerados, como los Lakers de Los Angeles y los Knicks de Nueva York, pueden cubrir fácilmente.

Las dos partes siguen divididas sobre la repartición de los ingresos y el tope salarial. Los jugadores insisten en que prefieren perderse partidos que aceptar un acuerdo que elimine las conquistas por las que pelearon hace años.

"Van a sacrificarse. Si se pierden partidos, ellos perderán dinero y otras cosas. Sienten que deben asumir una postura, como lo hicieron los jugadores que los antecedieron. Es muy inspirador escuchar cómo se pronuncian sobre esto", dijo el abogado de los jugadores, Jeffrey Kessler, quien representó también a los agremiados de la NFL durante el paro patronal de cuatro meses realizado este año.

"Creo que ellos percibieron la forma en que los jugadores de la NFL se mantuvieron unidos en las épocas difíciles y terminaron firmando un acuerdo que consideraron justo. Ellos piensan que van a lograr lo mismo".

El costo para ambas partes sería alto.

Stern pronosticó una pérdida de 200 millones de dólares sólo por la cancelación de todo el calendario de pretemporada de la NBA. Si los estadios cierran el 1 de noviembre, cuando se supone que debe comenzar la campaña, la repercusión será incluso mayor.

"Será de cientos de millones de dólares", aseguró el subcomisionado Adam Silver. "No estamos preparados para dar detalles. Pero sí, hemos pasado mucho tiempo con nuestros equipos, caminando por esos escenarios de partidos cancelados, y el daño sería enorme".

El director general de la asociación de jugadores Billy Hunter dijo que los agremiados perderían 350 millones de dólares por cada mes que dure el paro.

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Las periodistas de la AP, Rachel Cohen en Nueva York y Lynn DeBruin en Salt Lake City, contribuyeron con este despacho.

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Brian Mahoney está en Twitter como: http://www.twitter.com/Briancmahoney