El ministro francés de Economía, François Baroin, sostuvo hoy que la crisis del banco franco-belga Dexia no agrava la deuda del país y apuntó que está previsto que mañana se aporte una "respuesta muy importante" sobre la continuación de las actividades de esa entidad.

Baroin indicó en una entrevista concedida a la emisora RTL que "la pista más sólida" es la posibilidad de que la Caja de Depósitos (CDC) y la Banque Postale retomen una parte de sus actividades de préstamos y colectividades locales francesas.

Recalcó que Dexia "no puede continuar tal y como está" y consideró que ese banco se ha visto afectado por "una muy mala gestión y un modelo económico que estaba fundado sobre la necesidad de liquidez para financiar sus proyectos".

A su juicio, Francia y Bélgica "reaccionaron perfectamente en 2008" cuando el banco se vio incapacitado para financiarse en el mercado interbancario, y ahora van a hacer "prácticamente lo mismo: garantizar la protección de los depósitos de los particulares y el mantenimiento de la actividad de las colectividades locales para financiar sus inversiones".

Y según Baroin, esa garantía no va a agravar el nivel de deuda francesa, entre otras cosas porque el Ministerio va a presentar una modificación al proyecto de ley de Finanzas para darle peso legislativo a esa garantía.

La portavoz del Gobierno y ministra de Presupuesto, Valérie Pécresse, precisó al término de la reunión del Consejo de Ministros en París que "no hay vínculo" entre la situación de Dexia "y la de otros bancos franceses".

"La situación de Dexia es muy especial (...) por su actividad, por los riesgos que había suscrito. Y por eso no hay relación entre ella y la de los otros bancos franceses", explicó la ministra.

"Hay que garantizar los depósitos de los ahorradores, mayoritariamente belgas, y las financiaciones de las colectividades locales, que son francesas. Por lo tanto, el Estado será, evidentemente, muy presente y estará muy atento a las cesiones de activos que Dexia haga, especialmente en el asunto de la financiación de las colectividades", aseguró Pécresse.

Por su parte, el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, explicó en la emisora "Europe 1" que el caso de Dexia es "muy particular", y sostuvo que no se trata de "una caída, sino que se encuentra en la víspera de una reestructuración".

"Dexia poseía un modelo que tenía razón de ser en la década precedente, pero no después de la crisis", apuntó Noyer, para quien a partir de ahora "las diferentes partes de Dexia van a vivir cada una por su lado".

Noyer insistió en que "las colectividades locales no deben preocuparse", y mantuvo que no está "nada inquieto por la nota AAA de Francia", en respuesta a las declaraciones en esa línea del ex primer ministro galo Laurent Fabius.

"Sus palabras son excesivas e inexactas, y las lamento. Por ejemplo, los estados belga y francés van a inyectar mucho menos dinero que el inglés en los bancos Barclay's o Royal Bank of Scotland", finalizó en su intervención.

Dexia, que pasó con buena nota las pruebas de resistencia de la banca europea divulgadas en julio pasado, anunció un mes después unas pérdidas de 4.000 millones de euros durante el segundo trimestre del año.

Las acciones bajaron algo más de un 10 % el lunes, después de que la agencia de calificación Moody's advirtiera de que podría revisar a la baja la nota de las tres principales entidades operativas de Dexia por el deterioro en la liquidez del grupo.

El primer ministro belga en funciones, Yves Leterme, ha asegurado que Bélgica, junto con Francia, aportará "si fuera necesario" una garantía financiera a fin de crear una estructura en la que "aislar las actividades y los elementos que puedan pesar sobre las actividades bancarias" de esa compañía.