Activistas y organizaciones progresistas se reúnen esta semana en Washington para tratar de insuflar nuevo entusiasmo a sus bases, al tiempo que continúa la "ocupación" simbólica de una céntrica plaza para demandar una limpieza de la política.

Cerca de 2.000 personas, el doble que el año pasado, se han dado cita desde el lunes y hasta mañana, miércoles, en el hotel Hilton de la capital estadounidense dentro de la conferencia anual "Recuperemos el Sueño Americano".

La idea es similar -si bien desde el otro lado del espectro político- al movimiento derechista Tea Party, que ha galvanizado desde las bases a los más conservadores para dar nuevas alas a un Partido Republicano que había perdido fuerza tras su derrota en las presidenciales de 2008.

El fundador de la campaña "Recuperemos el Sueño Americano" es el activista y ex funcionario de la Casa Blanca Van Jones, quien afirma que "la tarea es limpiar la política y reconstruir una economía que funcione para los trabajadores".

"Esto requiere un movimiento popular independiente dispuesto a desafiar la primacía de los intereses privados", añadió. "Esto sólo pueden hacerlo héroes ordinarios, los ciudadanos que ponen a un lado sus rutinas diarias para salvar el sueño nacional".

Con ello, se busca recuperar el entusiasmo de los activistas de base, que jugaron un papel clave en la elección del presidente Barack Obama en 2008 pero que desde entonces se han visto desencantados ante una Casa Blanca que consideran demasiado susceptible a ceder en sus propuestas.

Entre los asuntos de debate incluidos en la conferencia se encuentran cuestiones como "Trabajos, Justicia y el Sueño Americano" o "Supermujeres: cómo las mujeres pueden ser las heroínas de una recuperación económica que no deje a la gente atrás".

En estas sesiones, la vicepresidenta de la central sindical AFL-CIO Arlene Holt Baker advirtió que el presidente de EE.UU., Barack Obama, no debe dar por seguro el voto de los sindicalistas en los comicios del año próximo si no adopta políticas que defiendan a los trabajadores.

"En las elecciones de 2012 daremos nuestro apoyo a quienes defiendan a los trabajadores", declaró Arlene Holt Baker, vicepresidenta de la central sindical AFL-CIO, quien agregó: "No nos asusta quedarnos en casa si no hay candidatos que nos representen".

Andrés Almeida, un ecuatoriano que asiste a la conferencia, dijo a Efe que los muchos grupos participantes buscan "la expresión de inquietudes comunes en la búsqueda de una mayor justicia social".

"Aunque hay personas y grupos que vienen de sitios muy distintos y de organizaciones separadas, todos comparten la idea de un cambio para que haya más igualdad", añadió.

Por su parte, Marcy Miranda, una productora de televisión que trabaja en Denver (Colorado) y también participa en la conferencia, enumeró entre los cambios que considera necesarios las formas de enfrentar "los ataques contra los derechos de los inmigrantes y de los trabajadores".

La conferencia culminará mañana con una marcha hacia el Congreso bajo la consigna de "Empleos, no recortes (presupuestarios)".

La reunión se desarrolla al tiempo que se extienden por el país las manifestaciones contra Wall Street y el sistema, algo que no ha pasado desapercibido entre los participantes.

Así, Holt Baker aseguró que "el espíritu de esas ocupaciones es el mismo que inspiró la 'primavera árabe'".

Estas concentraciones han llegado también a Washington, donde un puñado de activistas "ocupa" la céntrica plaza McPherson, apenas a dos cuadras de la Casa Blanca.

Los "ocupantes" empezaron a reunirse en esa plaza el sábado pasado y en algunos momentos ha habido cerca de 200 personas, pero Keith McHenry, del grupo "Food Not Bombs", explicó a Efe que se desarrolla una intensa labor de organización en las universidades y sitios de trabajo de la capital.

Los "ocupantes" también tienen previsto sumarse a la marcha hacia el Capitolio.