La coalición opositora de cuatro partidos centroizquierdistas, desplazada después de 20 años del poder por la alianza derechista encabezada por el presidente Sebastián Piñera, acordó el miércoles renovarse convocando a una oposición más amplia y a luchar por reformas constitucionales y sociales.

La presidenta del centroizquierdista Partido por la Democracia, Carolina Tohá, fuerte impulsora de la renovación de la coalición, dijo en un acto en la sede del Senado que "hemos constatado que hay que formar una nueva mayoría que no está expresada por la Concertación".

En tanto el presidente de la centrista Democracia Cristiana, Ignacio Walker, manifestó a su vez que en la nueva amplia coalición que se propicia caben todos los opositores, sin exclusiones ni vetos.

Esta es la primera reacción profunda de la Concertación de Partidos por la Democracia creada en 1988 para derrotar al entonces dictador Augusto Pinochet y luchar por el retorno a la democracia. La coalición alcanzó el poder en 1990 con el restablecimiento de la democracia y gobernó con cuatro presidentes hasta marzo de 2010.

La derrota en enero de ese año a manos de la alianza derechista encabezada por Piñera sumió a la coalición en una profunda crisis, que recién ahora parece dispuesta a encarar.

El ex presidente Patricio Aylwin, quien gobernó entre 1990 y 1994, destacó la nueva etapa de esa fuerza.

"La Concertación ha cumplido un papel histórico y todavía le queda mucho por hacer. Si se amplía a otras fuerzas mucho mejor", expresó.

La coalición centroizquierdista se propuso emprender tres reformas: una nueva constitución que reemplace la hecha aprobar en un plebiscito sin registros electorales por Pinochet, un acuerdo social para terminar con las fuertes desigualdades que imperan en Chile y la definición de un desarrollo para todos en el que el Estado tenga un rol relevante.

El diputado y presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, vocero de la Concertación, señaló en un discurso que el conglomerado no permitirá que el movimiento de reforma de la educación emprendido por estudiantes secundarios y universitarios termine en fracaso y señaló que el gobierno de Piñera "no ha tenido ninguna voluntad" por acoger las reformas demandadas.

El pronunciamiento de los cuatro partidos centroizquierdistas se hizo en la fecha en que se conmemoran los 23 años en que la entonces recién formada coalición derrotó en un plebiscito a Pinochet, quien pretendía entronizarse en el poder hasta fines del siglo pasado.

En una autocrítica a su labor de gobierno, la Concertación señaló en un documento que "el enfrentamiento decidido de las desigualdades requiere de cambios sustantivos y debemos reconocer que nuestra acción política no se opuso con suficiente determinación al veto de los poderes fácticos y de una parte importante de la derecha respecto de esas reformas".

Agregó que "como consecuencia de ello, los abusos y discriminaciones que afectan nuestra convivencia no han sido debidamente enfrentados. Debimos poner más voluntad en ese empeño y asumimos nuestra responsabilidad".