Una protesta de campesinos que se oponen a las fumigaciones aéreas contra cultivos de matas de coca en el nordeste de Colombia se saldó hoy con tres camiones quemados y cortes en el tránsito de vehículos, señalaron las autoridades, que destacaron que en los hechos seis personas fueron detenidas.

El comandante de la Brigada Número 11 del Ejército colombiano, general Leonardo Pinto, señaló a periodistas que los campesinos de la zona han sido presionados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para desplazarse hasta Tarazá y alzar protestas contra las aspersiones aéreas auspiciadas por el gobierno.

"La mayoría de ellos (de campesinos) están siendo obligados (a que marchen (en contra de las fumigaciones aéreas) por el frente 18 de las FARC", recalcó el alto cargo militar.

Reiteró que las FARC sienten los rigores del accionar de las autoridades porque con las fumigaciones aéreas y la erradicación manual de los cultivos de coca "se ataca la principal fuente de financiamiento" que tienen los grupos guerrilleros, que trafican con cocaína y otras drogas ilegales.

Por su lado, el comandante de la Policía de Antioquia, departamento al que pertenece Tarazá, coronel José Gerardo Acevedo, señaló a periodistas que hasta el momento hay seis capturados y que en los disturbios fueron quemados tres camiones.

A su turno, el secretario de Gobierno de Antioquia, Julián Rendón, indicó que hay "infiltrados (en la marcha) de grupos armados ilegales" tanto de las FARC como de otras bandas criminales.

El lunes pasado el director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el ruso Yury Fedotov, visitó Tarazá, en donde se adelanta un proyecto de cultivo de caucho de antiguos campesinos cocaleros.

La UNODC impulsa en Colombia, junto al Programa contra Cultivos Ilícitos (PCI) de la Agencia Presidencial Acción Social, gobiernos locales y otras agencias de cooperación, proyectos de sustitución de siembras ilegales.

Esos proyectos apoyan a unos 150.000 campesinos -antiguos cocaleros- para que sustituyan sus cultivos ilícitos por proyectos sostenibles de cacao, café, pesca artesanal, palmitos, miel, pimienta, ecoturismo y artesanías.

Los programas de sustitución han generado más de 28.000 trabajos en 600 empresas y asociaciones campesinas, con ventas que alcanzan en conjunto los 40 millones de dólares anuales.