La empeorante crisis europea de la deuda soberana plantea un peligro para la economía mundial tan grave como la del 2008, advirtió el miércoles el primer ministro británico David Cameron.

En su discurso ante la convención anual de su Partido Conservador, Cameron prometió mantener las severas medidas de austeridad — pese al escaso crecimiento de la economía — e insistió que Gran Bretaña no ayudará a financiar "rescates ilimitados" de sus vecinos europeos en apuros.

"La amenaza para la economía mundial — y para Gran Bretaña — es hoy tan grave como en el 2008 cuando se venía la recesión mundial", dijo Cameron a los delegados reunidos en la ciudad inglesa de Manchester.

"La eurozona está en crisis, las economías francesa y alemana se han desacelerado hasta el punto muerto, e incluso el poderoso Estados Unidos es interrogado por sus deudas", agregó.

Cameron habló tras indicar la estadísticas gubernamentales que la economía nacional creció un 0,1% en el segundo trimestre, alimentando temores de una nueva recesión.

"Debemos decir la verdad sobre la situación económica general", dijo Cameron a los delegados. "La gente quiere saber por qué tarda tanto en llegar la prosperidad".

Insistió que el programa británico de 81.000 millones de libras (126.000 millones de dólares) en reducciones del gasto público, con la pérdida de miles de empleos del sector público así como muchos programas del estado de bienestar, devolverá eventualmente al país a la prosperidad.

"Lenta pero sin pausa estamos creando los cimientos para un futuro mejor. Empero, este es el momento crucial — y sólo funcionará si lo mantenemos", insistió Cameron.