El gobierno de Barack Obama accedió a basar cruceros Aegis en las costas españolas como parte del sistema misilístico de defensa para proteger a Europa de una posible amenaza nuclear iraní, dijeron funcionarios de la defensa el miércoles.

Los funcionarios dijeron que el plan facilitará mantener una presencia naval continua en el Mediterráneo y también suministrará seguridad en el Atlántico oriental. La medida tiene lugar siete meses después que el Pentágono despachó el crucero Monterey, equipado con radar, al Mediterráneo, en la primera de las cuatro etapas de un plan para instalar sistemas de radar e interceptores en varios sitios en Europa en la próxima década.

El plan fue descrito por funcionarios de la defensa estadounidenses con la condición del anonimato porque no se ha hecho público todavía. Esperaban formular el anuncio el mismo miércoles en la reunión de los ministros de defensa de la OTAN.

Funcionarios estadounidenses y españoles accedieron a basar las naves en la Base Naval Rota, en las costas del Mediterráneo.

Desarrollado en el 2009 para proteger a Europa de una posible amenaza nuclear iraní, el amplio escudo defensivo fue aprobado por la OTAN en noviembre.

Según el acuerdo, un sistema limitado de interceptores antimisilísticos y radares ya planeados para Europa — a fin de incluir interceptores en Rumania y Polonia, y radar en Turquía — se asociaría a la expansión de las mismas defensas misilísticas europeas. Eso crearía un sistema amplio para proteger a toda nación de la OTAN de ataques con misiles de alcance medio.

La OTAN dice que el costo del sistema sería relativamente barato dividido entre los 28 países de la alianza: 200 millones de euros (260 millones de dólares) a lo largo de diez años. Pero los detractores sostienen que es de todos modos un precio elevado para Europa, continente que atraviesa una crisis de deudas que ha obligado a los gobiernos a aumentar impuestos, reducir servicios y rebajar los salarios de los empleados públicos.

El plan ha provocado la oposición de Rusia, preocupada de que el sistema socave su estrategia disuasiva. Moscú exige manejar conjuntamente el sistema, mientras que la OTAN ofrece una cooperación más limitada entre los rusos y los sistemas occidentales antimisilísticos.