El Gobierno brasileño ha iniciado una investigación para determinar si la industria china del calzado se vale de fábricas en Indonesia y Vietnam para evitar los impuestos que se le aplican en este país, confirmaron hoy fuentes oficiales.

Según la Secretaría de Comercio Exterior, existen "sospechas fundadas" de que industrias chinas envían sus zapatos a fábricas de Indonesia y Vietnam en las que sólo les ponen las suelas y los cordones para luego exportarlos hacia Brasil desde esos países.

Mediante esa triangulación, los fabricantes chinos evitarían un impuesto de 13,85 dólares por par de zapatos que Brasil les aplica desde el año pasado para proteger a su propia industria de lo que en su momento fue considerado "competencia desleal".

Las autoridades brasileñas han anunciado una investigación sobre el caso, que durará unos 60 días, durante los cuales los zapatos que lleguen desde Indonesia y Vietnam serán sometidos a un régimen de licencias no automáticas.

"Si la investigación concluye que esta práctica ocurre, la legislación brasileña prevé la extensión de la medida 'antidumping'" al calzado importado desde Indonesia y Vietnam, indicó en una nota oficial el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior.

Actualmente, ese despacho investiga otra posible triangulación con frazadas que proceden de Paraguay y Uruguay pero que se sospecha que en realidad son fabricadas en China.

Asimismo, y fundamentalmente para proteger a la industria local de las poderosas fábricas chinas, Brasil acaba de aumentar en 30 % los impuestos que le aplica a los automóviles importados.

Según esa última medida, en el que caso de los coches que procedan de Argentina, Uruguay o Paraguay, que con Brasil conforman el Mercosur, los automóviles deberán tener un 65 % de componentes originados en el propio bloque.

Uruguay, que tiene una cuota de exportación de 12.000 coches por año hacia Brasil libres de impuestos, fue finalmente excluido de ese aumento después de que algunas industrias chinas afincadas en su territorio amenazaron con cerrar sus plantas en suelo uruguayo.

Desde el 2009, China es el principal socio comercial de Brasil, con un intercambio cifrado en torno a los 300.000 millones de dólares al año, con un superávit de unos 20.000 millones en favor del país suramericano.

Sin embargo, los industriales brasileños han protestado en forma recurrente por el hecho de que el grueso de las importaciones chinas está constituido por materias primas, mientras que las exportaciones de ese país asiático hacia Brasil son, en su mayor parte, productos de alto valor agregado.