La tradición brasileña de realizar la toma de posesión de cada nuevo gobierno el 1 de enero después de las elecciones podría cambiar, en caso de prosperar un proyecto de reforma constitucional en discusión en el Congreso, dijo el miércoles el autor de la iniciativa.

Según la propuesta del diputado Flaviano Melo, del oficialista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el nuevo gobierno sería inaugurado el 4 de enero en lugar del primer día del año, como establece la Constitución de 1988.

Actualmente, Brasil celebra en octubre cada cuatro años dos rondas de elecciones para presidente, gobernadores, diputados y un tercio del Senado.

La toma de posesión del presidente que resulte electo, así como los gobernadores, se realiza el 1 de enero siguiente, mientras que los nuevos legisladores asumen el 1 de febrero.

Con la iniciativa de Melo, los legisladores comenzarían a ejercer sus cargos el 2 de enero posterior a la votación, los gobernadores asumirían el 3 de enero, mientras que el nuevo presidente y vicepresidente tomarían posesión el 4 de ese mes.

La realización de la ceremonia de toma de posesión presidencial genera complicaciones para todas las partes involucradas por ser un día tradicionalmente festivo.

Melo argumentó que ese día dificulta también la participación de autoridades internacionales y, por ser la misma fecha de asunción de los nuevos gobernadores, éstos no pueden acompañar al nuevo presidente en su investidura.

Citó además como ventaja que, con el cambio propuesto, el nuevo gobierno asumiría el poder frente a un Congreso recién electo, y no con aquel que está concluyendo su mandato.