El ejército sirio se enfrentó el martes con desertores de sus filas en el noroeste del país, en choques que dejaron cuatro muertos, mientras hombres armados mataron a un activista político, el asesinato más reciente de una ola de homicidios selectivos en una ciudad rebelde del centro de la nación, dijeron activistas.

La violencia, que se extendía desde el norte del país hasta el sur, mostró la naturaleza cada vez más militarizada del levantamiento y los temores de que Siria pueda estar deslizándose hacia una guerra civil, luego de más de seis meses de que comenzó una revuelta popular contra el régimen del presidente Bashar Assad.

Los combates más encarnizados del martes se centraron en la región de Jabal al-Zawiya, en el noroeste de Siria, donde ha habido enfrentamientos desde hace meses.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, dijo que tres soldados y un civil murieron en combates entre tropas del gobierno y desertores del ejército.

En el sur, los desertores también atacaron un retén del ejército en el pueblo de Dael, donde hirieron a un militar, de acuerdo con los Comités de Coordinación Local, una red de activistas.

Mustafa Osso, un activista por los derechos humanos que vive en Siria, dijo que tropas del gobierno también estaban realizando operaciones militares en la ciudad de Talbise, en el centro del país.

Talbise está cerca de la ciudad de Rastan, que fue retomada la semana pasada por el ejército apoyadas por tanques, después de cinco días de combates intensos con los desertores.

En los últimos seis meses, el movimiento sirio de oposición se ha enfocado en realizar manifestaciones pacíficas, aunque más recientemente ha habido informes de manifestantes que han preferido tomar las armas para defenderse de los ataques militares.

La campaña de represión de Assad ha dejado unas 2.700 personas muertas desde mediados de marzo, de acuerdo con una estimación de la ONU.

El Observatorio dijo que hombres armados mataron el lunes por la noche al activista comunista Mustafa Ahmad, de 52 años, en Homs. El asesinato se produjo un día después que hombres armados mataron al hijo del gran muftí Ahmad Badreddine Hassoun, un clérigo que fue nombrado por el gobierno sirio.

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Los periodistas de The Associated Press Suzan Fraser en Ankara, Turquía, y Albert Aji en Damasco, Siria, contribuyeron a este despacho.

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