Cientos de excombatientes marcharon hoy por las calles de Managua hasta los alrededores de la residencia del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para exigir títulos de propiedad, financiación y beneficios sociales por respaldar al primer régimen sandinista durante la guerra civil de los años 80.

Durante la manifestación, convocada por la Fundación Veteranos de Guerra del Servicio Militar Patriótico, y que interrumpió de forma temporal el tráfico de vehículos, los excombatientes demandaron al Estado títulos de propiedad, financiación para hacer producir sus tierras, beneficios en el Seguro Social y becas para estudiar.

Los excombatientes, que iban ataviados con ropa de camufle, igual al que usaron durante la guerra civil, dispararon al aire morteros de fabricación artesanal, que obligó un fuerte despliegue policial, sin incidentes.

Walter Medina, secretario general de la Fundación Veteranos de Guerra del Servicio Militar Patriótico, declaró a periodistas que entregaron a un asistente de Ortega, Isidro Téllez, un documento con sus peticiones.

También solicitaron al cardenal nicaragüense, Miguel Obando y Bravo, presidente de una comisión del Ejecutivo, participar como mediador en eventuales negociaciones entre ellos y el Gobierno de Ortega.

Los manifestantes, algunos de ellos lisiados durante la guerra civil que dejó miles de muertos en la década de los años 80 del siglo pasado, fueron detenidos por vallas policiales que protegen la residencia de Ortega, que también ocupa como Casa de Gobierno y es sede de la secretaría general del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Manuel Antonio García, uno de los marchistas, criticó a los sandinistas por "utilizar" a los jóvenes en la guerra durante su primera administración.

"Cuando estábamos en nuestra etapa de la juventud, muchos fuimos sacados de las casas a la fuerza y ahora no quieren reconocer ese esfuerzo que hicimos", señaló.

Otros acusaron a Ortega de incumplir a los excombatientes una serie de acuerdos y de beneficiar con lotes de tierra, escaños en el Parlamento y cargos en el Gobierno a dirigentes de la antigua "Contra" antisandinista, a la que combatieron con las armas.

Los sandinistas "nos decían que sin una juventud dispuesta al sacrificio, no habría revolución y ahora nos dicen que la juventud ya pasó, pero usan a los nuevos jóvenes como nos usaron a nosotros", denunció García.

Ortega, quien en las elecciones del próximo 6 de noviembre busca ser reelegido, no ha respondido a las peticiones de los excombatientes, aunque el sábado pasado abogó por defender y cuidar la paz que vive este país centroamericano, que ha enfrentado cruentas guerras civiles en el pasado.