Las fuerzas revolucionarias libias dispararon el martes cohetes contra la mitad occidental de la aldea natal del dictador Moamar Gadafi al mismo tiempo que centenares de residentes huían de la población al arreciar la lucha.

Los insurgentes antigadafistas iniciaron el mes pasado su ofensiva contra Sirte, pero se han topado con la enconada resistencia de los leales al régimen atrincherados en ella. La batalla por la ciudad es la más importante para desalojar a los partidarios de Gadafi de su último bastión. El paradero de su líder es desconocido seis semanas después de la caída de Trípoli.

Nouri al-Naari, un médico en un hospital de campaña habilitado en una mezquita en las afueras de Sirte, dijo que dos combatientes antigadafistas han sido muertos y 28 heridos la víspera en la encarnizadas acciones bélicas de Sirte.

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que su personal cruzó el frente y entregó tubos de oxígeno y otros suministros médicos el lunes al hospital de Sirte. Además, evacuó a una enfermera holandesa que trabajaba en ese centro.

Por otra parte, los equipos de socorro han repartido alimentos y otros enseres entre los miles de personas que han huido de Sirte.

El primer ministro en funciones, Mahmud Jibril, dijo que Sirte, situada a unos 400 kilómetros (250 millas) al sur de Trípoli, en la costa mediterránea, debe ser conquistada antes que los insurgentes puedan cantar victoria y establezca un calendario para las elecciones gubernamentales.

Igualmente continúa la lucha en la aldea de Bani Walid y en otros bolsones meridionales, pero según Jibril la captura de Sirte significaría el acceso garantizado al principal puerto del país.

Junto con el director del Consejo Nacional de Transición, que gobierna el país, Mustafá Abdul-Jalil, ha prometido no integrar el futuro gobierno.

Aunque las fuerzas revolucionarias han ocupado Trípoli y gran parte del país, están empantanadas en Sirte y Bani Walid desde hace varias semanas, pese a los continuos bombardeos de la OTAN.

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El redactor de Associated Press Robert Barr contribuyó en Londres a este artículo.