Más de 200 rebeldes comunistas atacaron el lunes tres minas en el sur de Filipinas, donde quemaron maquinaria pesada, desarmaron a guardias y retuvieron temporalmente a algunos trabajadores, en su mayor acción en lo que va del año en una región con seguridad vulnerable, dijeron las autoridades.

Los guerrilleros fuertemente armados del Nuevo Ejército del Pueblo emboscaron después una caravana al mando de un general policial que acudía en auxilio tras el asalto rebelde ocurrido en el poblado remoto de Claver, en la provincia de Surigao del Norte.

La fuerza policial repelió el ataque sin sufrir bajas, dijo el secretario del Interior, Jesse Robredo.

Una de las compañías mineras atacadas, Taganito Mining Corp., suspendió operaciones temporalmente debido a la magnitud del asalto. La compañía es propiedad de la Nickel Asia Corp., la mayor productora de níquel de Fipilinas y que pertenece en parte a la japonesa Sumitomo Corp.

El secretario ejecutivo presidencial, Paquito Ochoa hijo, dijo que todos los empleados en las empresas atacadas, tanto extranjeros como filipinos, estaban a salvo.