La presidenta brasileña Dilma Rousseff y el secretario general de la FIFA Jerome Valcke se reunieron el lunes para tratar de limar diferencias en torno a la organización de la Copa Mundial de 2014.

Rousseff y Valcke pudieron verse frente a frente en un encuentro privado, ya que la mandataria brasileña se encuentra en Bélgica para la cumbre Brasil-Unión Europea el martes.

Fue la primera reunión entre los dos y "ambas partes dijeron que necesitan mejorar la comunicación", dijo la portavoz presidencial Lais García.

El país organizador del Mundial y la FIFA suelen tener diferencias debido a potenciales conflictos de interés que van desde las exigencias de los patrocinadores hasta cuestiones fiscales.

"Nunca pactamos en cuanto a nuestros socios comerciales", dijo Valcke.

El Congreso de Brasil debate una polémica ley promovida por la FIFA, la cual define las condiciones para la organización del Mundial. Los detractores consideran que la misma viola la soberanía nacional.

"El Mundial de la FIFA es una alianza y como tal respetamos la legislación brasileña, mientras que el país anfitrión debe respetar el compromiso que asumió" al organizar el torneo, dijo Valcke.

Nuevas normativas expondrían a la FIFA a sufrir pérdidas en ingresos, además que se impongan limitaciones a los patrocinadores.

Rousseff asumió la presidencia en enero, cuatro años después que Brasil obtuvo el derecho de montar el Mundial.

Luego que Rousseff y Valcke rompieron el hielo en Bruselas, se planean otros encuentros en Brasil para poner en marcha la cooperación. La ley debería ser aprobada antes que termine el año.

Las partes también dejaron en claro que en ningún momento se ha hablado de que Brasil perderá la sede.

Recientemente una jueza federal ordenó frenar los trabajos de remodelación del aeropuerto internacional de Sao Paulo debido a que el proyecto supuestamente se inicio sin una subasta pública previa.

La FIFA y el gobierno han insistido que mejorar la infraestructura aeroportuaria de Brasil es uno de los máximos desafíos que el país enfrenta con miras al Mundial y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.

El Mundial se disputará en 12 ciudades y se ha criticado el lento avance en los trabajos de renovación o la construcción de nuevos estadios.