Con una personalidad contraria a la norma, que se manifestaba en su voluntad de desdoblarse y mostrar dos "yos" en un mismo cuerpo, Alighiero Boetti está considerado como una de las figuras más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

El Museo Reina Sofía, de Madrid, la Tate Modern, de Londres, y el MOMA, de Nueva York, se han unido para organizar "alighiero boetti juegos de azar", la mayor retrospectiva que se ha hecho hasta ahora sobre este artista, con una itinerancia que comienza en Madrid.

En un recorrido que abarca casi por completo la tercera sala del museo, alrededor de ciento cincuenta obras procedentes de importantes colecciones internacionales reconstruyen la trayectoria del Boetti (Turín 1940-Roma 1994), desde sus primeras obras, que le llevaron a situarse dentro del movimiento "povera" del que se desmarcó muy pronto, hasta los trabajos colaborativos que marcaron su creación.

Multiplicidad, dualidad o desdoblamiento son términos que marcan la obra de un artista que a partir de 1972 decidió firmar sus proyectos como Alighiero e Boetti.

Con esta antología, los comisarios Lynne Cooke, Christian Rattemeyer y Mark Godfrey han querido destacar la capacidad de Alighiero Boetti para transformar materiales sencillos, seriados, industriales, en una obra de arte, así como la complejidad conceptual, visual y estética de sus trabajos.

Boetti experimentó con numerosas herramientas, técnicas y materiales, como papel, plexiglás, yeso, cristal, aglomerado, madera o tela. "Ping Pong" (1966), compuesta de dos cajas que se iluminan alternativamente, o "Manifiesto", carteles impresos con una lista de dieciséis artistas relacionados con el arte povera, son ejemplos de sus primeros trabajos.

En una sala dedicada a la idea del tiempo se muestra "L'Albero delle ore" ("El Árbol de las horas"), realizado en 1979 sobre tejido, o "Calendario", compuesto de 17 paneles de papel. Se exhibe también uno de sus trabajos más representativos de su producción povera "Lampada annuale" ("Lámpara anual"), una bombilla en una caja de madera que se enciende durante once segundos al azar cada año.

Las siguientes salas recogen una selección de sus tapices y bordados, entre ellos "Territori occupati" ("Territorios ocupados), con la topografía de Israel y el monte del Sinaí durante la Guerra de los Seis Días de 1967. Especial importancia tiene en este espacio la serie "Mappa", realizada entre 1971 y 1994 en colaboración con artesanos de Afganistán que bordaron a mano las telas.

"Aerei" ("Aeroplanos") es otra de las series que se puede contemplar junto a "Ordine e disordine" ("Orden y desorden"), trabajo clave en la trayectoria de Boetti formado por un centenar de tapices elaborados con letras de colores que el artista entregaba a bordadoras afganas y pakistaníes para que eligieran su composición final.

Para Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, Alighiero Boetti se situó en la estela de Duchamp, figura fundamental para entender a este artista. "Su obra se separa radicalmente del trabajo más industrial del minimalismo", en un juego en el que se recrean las normas.

"Las categorías fijadas sobre qué es la obra de arte se rompen con Alighiero Boetti. Cada obra es distinta, no hay una línea conductora de estilo clásico y eso hace que, a pesar de ser una exposición retrospectiva, parezca una colectiva", consideró el director.

El título de la exposición, "alighiero boetti estrategia de juego" responde al hecho de que el juego y el azar están en el centro de la personalidad de este artista y se manifiestan en toda su obra, según la comisaria Lynne Cooke.

"Esta implicación va desde lo más sofisticado, como un ajedrez, hasta los juegos más sencillos", comentó Cooke, para quien el objetivo del Boetti es jugar con el destino y con las preguntas metafísicas más importantes. "Realiza una investigación existencialista de una forma sencilla", apostilla.

El sexto sentido, el del pensamiento, es fundamental para Alighiero Boetti, al igual que las manos del artesano.