El gobierno de facto de Libia nombró el lunes un nuevo gabinete y se comprometió a dejar el poder después de que el país cuente con seguridad total, poniendo fin a semanas de disputas políticas en momentos en que la nación norteafricana pasa apuros para estabilizarse.

El jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdul-Jalil y el primer ministro de facto, Mahmud Yibril, hicieron el anuncio en una conferencia de prensa conjunta desde el ex bastión rebelde de Bengasi.

Las fuerzas revolucionarias aún combaten a los leales al dictador derrocado Moamar Gadafi en dos frentes importantes, así como en sectores en lo profundo del desierto del sur, pero Abdul-Jalil dijo que no se declarará la liberación del país sino hasta que Sirte, la ciudad natal de Gadafi, sea capturada, porque eso confirmará que las fronteras han sido aseguradas.

Además, prometió que nombrará un nuevo gobierno interino un mes después de que se declare la liberación.

"Hemos firmado un compromiso... de que no participaremos en ningún gobierno futuro de ninguna forma", dijo Abdul-Jalil.

El CNT ha prometido efectuar elecciones ocho meses después de que concluyan los combates. El hecho de que se declare la victoria cuando se capture Sirte, en las costas del Mediterráneo, es un reconocimiento tácito de que probablemente continúe la intensa resistencia en la ciudad de Bani Walid.

Pero Abdul-Jalil hizo notar que Bani Walid no tiene costa y no representa una amenaza a las fronteras de Libia. "Le pedimos a los libios que comprendan que esta es una etapa delicada y crucial", dijo a periodistas.

Tras semanas de maniobras políticas, el nuevo gabinete no contiene muchos cambios. Yibril sigue en su posición, pero también asume como canciller, lo que significa que su actual subordinado y ministro de Relaciones Exteriores Alí al-Issawi queda fuera del gobierno.

Alí al-Tarhuni, un economista educado en Estados Unidos, seguirá fungiendo como ministro de Petróleo hasta que la Compañía Petrolera Nacional esté lista para asumir esas labores.

Se nombró a un nuevo ministro para dar seguimiento a los libios muertos y heridos en los combates. Es Abdel-Rahman al-Keissá, descrito como un abogado herido en la lucha para derrocar a Gadafi.

Hamza Abu Fas reemplazará al jeque Salem al-Sheiki como ministro de asuntos religiosos.

Mientras tanto, la OTAN exhortó al nuevo gobierno de Libia a asegurar las armas que dejó el régimen de Gadafi.

Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, dijo el lunes en Bruselas que es "causa de preocupación si los arsenales de armas no son controlados y monitoreados adecuadamente".

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Los periodistas de The Associated Press Kim Gamel en Trípoli y Don Melvin en Bruselas contribuyeron a este despacho.