Los más de cien pilotos que participarán en el Rally de los Faraones calientan motores y se preparan para enfrentarse a más de 2.600 kilómetros de pistas por el desierto en la primera edición de la carrera tras la revolución egipcia.

En un lujoso hotel alejado del caótico tráfico del centro de El Cairo, los participantes en el XIV Rally de los Faraones revisaban hoy sus vehículos y hacían las últimas pruebas para asegurar la puesta a punto de las 63 motos, 25 coches, doce quads y dos camiones que participarán en la competición.

"Estamos contentos porque tenemos casi el mismo número de competidores que el año pasado y si consideras que aquí hubo una revolución, es un triunfo tener más de cien personas en una carrera", declaró a Efe el portavoz de la organización del rally, Edoardo Bauer.

El Rally de los Faraones arrancará mañana desde las Pirámides de Giza con el ganador del pasado año y actual número tres en la clasificación mundial, el piloto español Marc Coma.

También estará el chileno Francisco "Chaleco" López, que quedó segundo en la pasada edición, y decidirá en esta carrera si está en condiciones para el Dakar tras el grave accidente que sufrió en mayo pasado en el rally de Túnez.

Tanto los participantes como la organización coinciden en que la de mañana será una etapa especialmente dura, con un total de 356 kilómetros de travesía por el desierto a través de pistas rápidas con muchas piedras hasta el oasis de Bahariya, al suroeste de El Cairo.

Tradicionalmente, en esta primera jornada, "los competidores tienen que acostumbrarse al terreno y a los pequeños imprevistos como la arena y el calor", explicó Bauer.

"Desde el oasis de Bahariya, la mayor dificultad será la navegación, porque a medida que se vayan acercando al oasis, van aumentando la vegetación, los campos y los senderos y tendrán que encontrar el camino correcto", aseguró el portavoz de la organización.

Tras esta primera etapa, los corredores tendrán que hacer frente a otras cinco jornadas que les llevarán por más de 2.600 kilómetros a través de un desierto donde el mayor riesgo es la deshidratación.

"Cuando tienes que correr durante 500 kilómetros al día por el desierto, tienes el riesgo de deshidratarte y esto puede ser peligroso para los menos entrenados", indicó Bauer.

Quien ya está acostumbrado a las temperaturas extremas del desierto egipcio es Marc Coma, que este año aspira a revalidar su título y a convertirse así en el piloto que más veces ha ganado esta competición.

Coma aseguró que, tras quedar primero el año pasado, quiere volver a conseguir el título en esta edición "porque sería la quinta vez, y esto no lo ha hecho nunca nadie".

Sentado ante un gran plato de espaguetis, Coma disfrutaba de las últimas horas de tranquilidad antes de comenzar la carrera y aseguró que, más que nervioso, se siente "muy motivado y con ganas de empezar".

El corredor español reconoció que, desde su tercer puesto, tiene pocas posibilidades de alcanzar el número uno en la clasificación mundial, algo que sí consiguió el año pasado.

"Está muy complicado, hay opciones y mientras las haya tenemos que ser competitivos, pero también hay que ser realistas y está muy difícil ganar el título", declaró.

Horas antes de que suene el pistoletazo de salida, los pilotos y sus equipos se han adueñado de las instalaciones del lujoso hotel donde se alojan, despertando la sorpresa de los demás huéspedes que miraban con curiosidad al ejército de camisetas y gorras multicolores que se paseaban a su alrededor.

La presencia italiana, nacionalidad a la que pertenece la organización así como la mayoría de los pilotos, se hace evidente en el sudor que resbala sin parar por la frente del cocinero del restaurante, que hoy no tenía suficientes manos para meter en el horno las pizzas a la vez que atendía a las demandas de "¡Birra, birra!" (cerveza).

A pesar del momento convulso que atraviesa Egipto, la organización confía en el éxito de la carrera y en que este Rally de los Faraones sea "un testimonio para el mundo entero de que la situación en Egipto está mejorando", en palabras de Bauer.

De momento, Marc Coma espera poder quedarse un día más en El Cairo para pasearse por la plaza de Tahrir, lugar de encuentro de los ciudadanos egipcios que desde hace meses reclaman en manifestaciones masivas la instauración de un sistema democrático en el país.

Laura Millán Lombraña