Cuando Rhode Island se convirtió en el 13mo estado en permitir el pago de una matrícula universitaria más baja para los inmigrantes que viven sin autorización legal en el país, los partidarios de la medida aseguraban que daría a los estudiantes el tipo de educación avanzada que necesitan para tener éxito en el ambiente laboral.

Sin embargo, esos estudiantes todavía enfrentan un obstáculo importante, incluso con la ventaja de un título universitario: muchos no tienen un camino inmediato para obtener el estatus legal y, bajo la actual ley federal de inmigración, los empleadores no pueden contratarlos legalmente.

"Yo sé de estudiantes que se han graduado como magna cum laude y con los más altos honores en sus universidades, pero en este momento están trabajando por el salario mínimo en restaurantes", dijo Antonio Albizures López, de 20 años, quien llegó a Estados Unidos desde Guatemala cuando tenía un año.

Albizures, quien busca la residencia legal, dijo que la mejor solución es aprobar la legislación federal conocida como DREAM Act, que proporciona un camino a la residencia legal para los estudiantes universitarios.

La Junta de Gobernadores para la Educación Superior de Rhode Island, que supervisa las tres instituciones públicas de educación superior del estado, aprobó por unanimidad la matrícula estatal para los inmigrantes sin autorización legal la semana pasada, a partir del otoño de 2012.

Once estados — California, Connecticut, Illinois, Kansas, Maryland, Nebraska, Nuevo México, Nueva York, Texas, Utah y Washington — tienen leyes que permiten a los hijos de inmigrantes sin permiso legal pagar los precios de la matrícula estatal si cumplen ciertos requisitos, de acuerdo a la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Y Oklahoma permite la matrícula estatal para los hijos de los inmigrantes bajo una política estatal de la Junta de Regentes.

El gobernador Lincoln Chafee, al instar a la Junta de Gobernadores a adoptar el cambio, dijo que permitiría que más residentes de Rhode Island fueran a la universidad, lo que ayudaría a construir una fuerza laboral más fuerte y mejorar una economía que está entre las más alicaídas del país.

Las investigaciones varían acerca de qué tanto el costo reducido de las matriculas estatales aumenta las inscripciones. Un trabajo de 2010 de Aimee Chinn, un economista de la universidad de Houston, no encontró un aumento considerable para jóvenes de entre 18 y 24 años en los estados que estudiaron, aunque sí descubrió que los varones mexicanos en sus veintes asistieron en tasas moderadamente más altas. También halló que las matrículas estatales pueden ser todavía demasiado costosas, dado que los estudiantes inmigrantes no pueden solicitar ayuda educativa federal si están en el país de manera ilegal.

Por ejemplo, la matrícula preferencial de la Universidad de Rhode Island es de 9.824 dólares, comparada con 25.824 dólares de la matrícula regular.

Por otra parte, un estudio difundido este año por el Latino Policy Institute de la Universidad Roger Williams, en Rhode Island, que analizó una serie de investigaciones sobre el tema, dijo que la matrícula estatal ha llevado a un aumento de 31% en la inscripción de inmigrantes sin residencia legal en los lugares donde se ha implementado.

El Urban Institute calcula que 65.000 inmigrantes sin permiso legal de residencia se gradúan cada de la escuela secundaria en Estados Unidos.

Pero incluso si más estudiantes asisten a universidades públicas con la ventaja de las matrículas estatales, una gran pregunta sigue sin resolverse: ¿cómo les irá en el mundo laboral después de graduarse, incluso con un título que tradicionalmente facilita obtener el tipo de empleos de alta calificación y bien remunerados que no están disponibles para los que solamente terminan la escuela secundaria?.

"Incluso con un título universitario, no ha habido una reforma migratoria más general que permita a estos chicos conseguir un trabajo una vez que tienen su título", aseguró Chinn.

Amanda Pereira, de 18 años, llegó a Estados Unidos sin autorización legal a la edad de 6 años con su familia desde Brasil.

"En cierto modo, va a ser otro callejón sin salida", dijo. "Pero también es una ayuda porque al menos ellos logran otros cuatro años y consiguen su educación, así pueden encontrar la manera de conseguir el permiso legal a través de un empleador".

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