El líder saliente de Jamaica dijo que la percepción pública de la forma en que manejó la extradición a Estados Unidos de un narcotraficante contribuyó a su decisión de renunciar al puesto.

El primer ministro Bruce Golding dijo que las dudas sobre el papel que desempeñó en todo el asunto Christopher "Dudus" Coke continúan siendo una fuente de preocupación en la mente de la gente.

En un mensaje difundido por televisión el domingo, el mandatario dijo no podía permitir que los retos que enfrenta Jamaica "fueran socavados o superados por esta historia y las emociones que desata".

Golding, de 63 años de edad, dijo también que es necesario un líder más joven que le dé nueva vida a su partido en las próximas elecciones de 2012.

Como lo ha dicho antes, Golding señaló que su oposición de nueve meses a la solicitud para extraditar a Coke a Estados Unidos en 2009 y 2010 se debió a que la acusación estadounidense se basaba en evidencia obtenida por medio de escuchas telefónicas ilegales.

"Se trataba de una violación de nuestra Constitución y si hubiera sido otra persona distinta a Coke quizás nunca se habría convertido en la causa célebre que resultó ser", dijo Golding, cuyo distrito parlamentario incluye el barrió pobre de West Kingston, considerado el bastión de Coke.

Después de que Golding dio marcha atrás en medio de un creciente descontento de la opinión pública por su rechazo a la extradición, los simpatizantes de Coke comenzaron a poner barricadas en las calles como preparación para la batalla en los jardines Tivoli de West Kingston. La búsqueda de Coke en mayo de 2010 provocó cuatro días de combates en los que al menos 73 civiles y tres agentes de seguridad murieron.

Coke fue capturado un mes después y extraditado. Se declaró culpable de cargos de extorsión y asalto, y admitió que era el líder de la brutal banda Shower Posse.

El manejo que el primer ministro le dio al caso de Coke, y en particular su autorización a una empresa estadounidense para cabildear con el propósito de que Washington abandonara la solicitud, provocó una protesta que amenazaba su carrera política. Mientras partidos de oposición y grupos del sector público pedían su renuncia, el partido gobernante lo avaló después de una conferencia de alto nivel del año pasado.

Las palabras de Golding el domingo fueron sus primeras declaraciones públicas desde que él y su Partido Laborista anunciaron abruptamente la semana pasada que se retiraría después de cuatro años en el cargo. Dijeron que renunciaría formalmente una vez que sea elegido el nuevo líder por unos 5.000 delegados en una próxima conferencia del partido. El líder del partido se convierte automáticamente en primer ministro.