El más importante fabricante de bombas de al-Qaida no murió en el ataque aéreo a un convoy, dijo el domingo un importante funcionario yemení, un reporte que acaba con las esperanzas de los funcionarios estadounidenses que pensaron que era posible que en el ataque hubieran acabado con un trío importante de la red terrorista.

El ataque aéreo estadounidense del viernes dejó muertos a Anwar al-Awlaki, un clérigo nacido en Estados Unidos, y a Samir Khan, editor de la revista en internet Inspire, que difunde propaganda de al-Qaida.

Funcionarios de espionaje estadounidenses dijeron que aparentemente el fabricante de bombas Ibrahim al-Asiri estaba entre las víctimas del ataque. Sin embargo, el domingo un funcionario yemení divulgó una lista de dos personas más cuyos cuerpos fueron identificados e hizo notar que al-Asiri no estaba entre ellos. El funcionario yemení habló bajo condición de guardar su anonimato por tratarse de temas de inteligencia.

A al-Asiri, de 29 años, nacido en Arabia Saudí con ascendencia paquistaní, se le vincula con la bomba en la ropa interior utilizada en el intento de derribar un avión comercial con destino a Detroit el día de Navidad del 2009. Un hombre nigeriano fue acusado en ese ataque. También se cree que al-Asiri estuvo detrás de un par de impresoras con explosivos que habían sido enviadas por paquetería — e interceptadas antes de llegar a su destino — de Yemen a Estados Unidos en 2010.

No hay ningún comentario oficial por parte de Estados Unidos respecto a las identidades de los cuerpos.

Al-Asiri ha sido descrito como un componente crítico de las actividades de al-Qaida en Yemen y su muerte sería un golpe significativo a la red terrorista.

Incluso antes de que los funcionarios determinaran que al-Asiri no había muerto en el ataque, los expertos antiterroristas hicieron notar que lo que queda de al-Qaida en Yemen es una amenaza importante. Meses de agitación política en esa nación la península arábiga han ayudado a fortalecer al grupo.