Una escultura de la presidenta argentina, Cristina Fernández, caracterizada como una reina egipcia, y otra del exmandatario Carlos Menem convertido en Luis XIV integran una nueva muestra montada en Buenos Aires que retrata con ironía y humor la política del país desde el retorno de la democracia.

La exposición, que se extenderá hasta el próximo 15 de octubre, recorre los avatares de "El reino de Bolonquia", que "es famoso por la costumbre de generar periódicamente monumentales crisis", satiriza uno de los catálogos de la muestra exhibida en una galería de arte porteña.

"Frente a dichas crisis, algunos bolonquios (habitantes) indignados suelen gritar: 'que se vayan todos'. Otros, más cáusticos, sugieren: 'nos tendríamos que ir todos'", describe la mordaz presentación de la exposición en alusión a los vaivenes económicos que afrontó Argentina.

De la mano de una veintena de esculturas, cinco pinturas y un fotomontaje, la muestra exhibe al fallecido expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de Fernández, en la piel de Robin Hood en un cuadro colocado al lado de otra obra en la que la mandataria aparece como la Madre Teresa de Calcuta.

"Si hubiese nacido en la época de Robin Hood, Kirchner hubiera querido pelear con él. Era muy impulsivo, explosivo. Lo llamamos el rey Nestornudo. Y a Cristina la pintamos así porque, en varias fotos, pareciera que estuviese dando bendiciones con las manos y, además, tiene una sonrisa dulce", señaló a Efe el escultor Jorge Maculán, autor de la muestra junto con su colega Pablo Bach.

Fernández, candidata a la reelección en los comicios del próximo día 23 y favorita en las encuestas, también es exhibida en una escultura como la reina egipcia Nefertiti, situada frente a un gran espejo.

"La reina debe haber tenido una alta estimación de su belleza" porque "es considerada la cumbre de la belleza femenina del arte universal. Por eso la asociamos", explicó Maculán.

Entre las esculturas "monárquicas" también aparece la de Menem, caracterizado como Luis XIV, a quien se atribuye la frase "El Estado soy yo", y la del expresidente Raúl Alfonsín (1983-1989), llamada "El rey Raulín".

A unos metros se encuentra una obra del exmandatario y candidato presidencial, Eduardo Duhalde (2002-2003), vestido como un cardenal renacentista, los cuales "siempre estaban confabulando, moviendo los hilos", señaló Bach.

Pero en vez de una cruz católica, al dirigente le cuelga un salvavidas "por su pasado como guardavidas (socorrista), cuando era joven", indicó el escultor.

Sentado en un amplio sillón y dormido sobre el bastón de mando aparece esculpido el exjefe de Estado Fernando de la Rúa (1999-2001), quien renunció a su cargo en medio de la mayor crisis de la historia reciente del país.

En otra obra, el exmandatario y quien fue su ministro de Economía, Domingo Cavallo, se encuentran arrinconados dentro de un "corralito", tal como se denominó en 2001 a la retención de millonarios depósitos bancarios.

En el irónico retrato político tampoco falta una escultura del tres veces presidente argentino, Juan Domingo Perón, cuya imagen emula "al pantócrator del reino", es decir, "al todopoderoso", detallaron los escultores.

Perón también aparece en la pintura "El dilema del general Bulón", en la que "duda si darle la bola del poder a Kirchner o Menem, quienes representan la izquierda y la derecha peronista", respectivamente, subrayó Maculán.

En el abanico de esculturas a "poderosos" de la política también se encuentra la del líder de la mayor central sindical, Hugo Moyano, caracterizado como "El Dios Muyannus", con un reclinatorio para orar debajo.

La excepción a la política en la muestra la encarna la escultura de Diego Maradona, llamada "el Manosanta Metabola", un "personaje del reino de Bolonquia que aconseja cómo hacer las cosas indebidas sin que se noten", bromean los artistas.

Maricel Seeger