El precandidato republicano a la presidencia Rick Perry, quien enfrenta críticas intensificadas de quienes quisieran medidas más severas que combatan la inmigración ilegal, ha dado pasos para cambiar esa imagen.

Perry hizo hincapié el sábado en sus años de experiencia enfrentando la inmigración ilegal.

Se trata de una nueva estrategia del gobernador de Texas, criticado por sus adversarios por ser supuestamente blando en materia de inmigración, un asunto de la mayor importancia para los que votan en las primarias republicanas.

Se lo critica sobre todo por una ley de Texas que permite a personas que ingresaron de manera irregular al país asistir a las universidades estatales pagando una matrícula reducida, como todos los contribuyentes en ese estado.

Perry dijo que ningún candidato tiene más experiencia que él en imponer la seguridad en la frontera con México. Que otros critiquen, dijo, pero como gobernador de un estado fronterizo se ha visto obligado a actuar.

Ningún aspirante a la candidatura republicana "ha mostrado mayor firmeza para proteger nuestra frontera", dijo Perry durante un encuentro en Nueva Hampshire.

Las críticas hacia Perry han causado dudas entre muchos votantes republicanos, como Dave Connors, pequeño empresario de 67 años, quien le dijo a Perry que la política sobre educación para inmigrantes que se encuentran sin autorización en el país "no tiene sentido".

Perry dijo que éste era un tema de derechos en el estado, y que una mayoría abrumadora de funcionarios en Texas consideraba que la medida beneficiaría a la economía local.

Dijo que la pregunta era si los inmigrantes que se encuentran sin permiso en la nación deberían vivir gracias a la "caridad del gobierno", utilizando programas de ayuda social, o si era preferible un programa educativo subsidiado que les permitiera convertirse en miembros productivos de la sociedad.

"En Texas, tomamos la decisión de que lo mejor para los intereses del estado, tanto los económicos como los de otra índole, era tener a esta gente en nuestras instituciones de educación superior, a fin de que se instruyeran como parte de nuestra fuerza de trabajo con más capacidad", dijo Perry. "Si no quieren hacer eso en otros estados, yo respeto absolutamente ese derecho".

La respuesta ayudó a mitigar algunas preocupaciones de Connors.

"No estoy en contra de Perry, como lo estaba cuando llegué", dijo Connors, quien llevaba una calcomanía del gobernador texano, adherida en la camisa.

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La periodista de la AP, Kasie Hunt, contribuyó con este despacho.