La célula de al-Qaida en esta inestable nación es todavía una amenaza, incluso después del ataque de Estados Unidos en el que murieron tres de sus figuras fundamentales.

El liderazgo militar se mantiene intacto y no hace sino fortalecerse en medio de los meses de la agitación política que divide a Yemen.

Mientras el presidente intenta conservar el poder, los milicianos islámicos se han aprovechado del desmoronamiento en el control del gobierno para tomar varias ciudades en el sur, aumentando el peligro de que puedan establecer un bastión permanente.

El sábado, los milicianos que controlan Zinjibar, una capital de provincia en el sur, se enfrentaron contra las fuerzas del gobierno en una batalla que dejó al menos 28 muertos entre ambos bandos.

Yemen es considerado un territorio crucial en la red terrorista. El empobrecido país en la punta sur de la península Arábiga está junto a Arabia Saudí y las naciones productoras de petróleo del Golfo Pérsico, y tiene rutas marítimas estratégicas que llevan al Canal de Suez. Sin embargo, el orden ha sucumbido mientras el presidente Alí Abdalá Salé enfrenta más de siete meses de protestas que exigen el término de sus 33 años de gobierno autoritario. Las fuerzas leales al régimen han peleado contra milicias y combatientes tribales que se han unido a la oposición.

Irónicamente, la agitación parece en cierta manera haber impulsado los esfuerzos de Estados Unidos para atacar a al-Qaida en Yemen, considerada la célula más activa y peligrosa de la red terrorista.

Salé ha buscado aparentemente aferrarse al poder al hacerse más valioso para Washington, que lo ha presionado para que deje el poder y permita una transición estable.

En los últimos meses, Salé — muy criticado como poco fiable en su lucha contra al-Qaida — le ha dado más libertad a las unidades de Estados Unidos que combaten el terrorismo para actuar en su país, según dicen funcionarios estadounidenses y yemeníes.

John Brennan, el principal asesor antiterrorismo de Estados Unidos, dijo que los yemeníes han estado más dispuestos a compartir información respecto de la ubicación de los objetivos de al-Qaida.

Funcionarios yemeníes dijeron que Estados Unidos han realizado múltiples ataques aéreos en el sur desde mayo y que funcionarios estadounidenses al fin pudieron interrogar a sospechosos de pertenecer a al-Qaida, algo a lo que Salé se había opuesto mucho tiempo. Los funcionarios hablaron bajo condición de guardar el anonimato para hablar asuntos de inteligencia.

La cooperación fue fundamental para encontrar a Anwar al-Awlaki, el clérigo estadounidense que fue muerto el viernes en un ataque aéreo estadounidense. En el mismo ataque murieron Samir Khan, un paquistaní-estadounidense que trabajaba en la propaganda del grupo al editar la revista Inspire en inglés. También se cree que en el ataque pereció uno de los principales fabricantes de bombas de al-Qaida en Yemen, Ibrahim al-Asiri.