El electorado republicano en los estados con las primeras elecciones como Iowa han comenzado a soslayar las imperfecciones en el palmarés conservador de los candidatos a cambio de elegir a alguien que atraiga al mayor número posible de votantes, y que tenga mejores posibilidades de derrotar al presidente Barack Obama.

Es algo que potencialmente puede beneficiar al gobernador texano Rick Perry y al ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, que encabeza los sondeos nacionales pese a salirse de la ortodoxia conservadora en algunas áreas. Y podría perjudicar a rivales como la representante Michele Bachmann, el industrial Herman Cain, el ex senador Rick Santorum y otros con sólidas credenciales conservadoras pero cuyas bases de apoyo son reducidas.

La liza del 2012 comenzó a perfilarse en medio de un torrente de malas noticias económicas — no se crearon empleos en agosto, se degradó la calidad crediticia de Estados Unidos a largo plazo y la economía creció en el primer semestre a su menor ritmo desde que concluyó oficialmente la recesión hace dos años.

Por lo menos, en los estados con las primeras elecciones primarias, Iowa y Nueva Hampshire, algunos republicanos se inclinan por Romney y Perry a costa del resto.

"Si seguimos centrados en la inmigración y el matrimonio homosexual, perderemos", dijo Kathy Potts, una republicana de Iowa que trabajó para Santorum hasta que se pasó a Perry en septiembre. Perry "no es perfecto. Pero puede ganar. Eso es lo más importante".

En Nueva Hampshire, Scott Hilliard se inclina por el gobernador de Jon Huntsman, quien según es el que tiene mayores posibilidades de éxito aunque no lo reflejan los sondeos de opinión. Empero, Hilliard sostiene que el presente favorece ahora a Romney, un ex director general con décadas de experiencia empresarial.

"No concuerdo con todas sus posiciones en todos los temas. Pero creo realmente que nuestro país se encuentra en una situación acuciante, y no se puede solucionar una crisis hasta que se comprenda, y él la entiende", dijo Hilliard.

A menos de cuatro meses de que los republicanos comiencen las postulaciones regionales, la liza está definida por dos aspirantes, y el electorado republicano cada vez más inclinado hacia alguien que pueda ganar a Obama, cuyas opiniones sobre la forma de sanar la economías son diametralmente opuestas a las de los republicanos.