Los manifestantes acampados desde hace dos semana en Wall Street marcharon hoy en silencio hasta el cuartel general de la Policía de Nueva York para denunciar la "brutalidad" de su respuesta contra el movimiento de protesta, que no piensa abandonar su lucha hasta ganar este pulso al poder financiero.

"Estamos aquí para ganar esta batalla, y no nos vamos a ir hasta conseguirlo", aseguró a Efe Sidney Steele, un músico de 40 años cubierto de tatuajes que apoya las reivindicaciones del colectivo "Occupy Wall Street", que denunció esta semana que la Policía disolvió a un grupo de manifestantes rociándoles con gas pimienta.

Steele destacó que la Constitución de EE.UU. estipula que "cuando ganas cierta cantidad de dinero tienes que pagar una determinada cantidad de impuestos". "Pero ellos no pagan, y no pasa nada porque son millonarios", lamentó. "Pero si tú o yo lo hiciéramos estaríamos en la cárcel, pero ellos no. ¡Pagad, ejecutivos, pagad!", exclamó.

Cientos de miembros de "Occupy Wall Street", a los que se unieron decenas de integrantes de asociaciones a favor de los derechos de la mujer, sindicatos y ONG's, caminaron desde la plaza Liberty, en el corazón del distrito financiero, hasta el cuartel general de la Policía, en el sur de Manhattan.

La marcha salió con más de una hora de retraso porque durante el día se había rumoreado que la banda de rock británica Radiohead acudiría a la zona para actuar para los manifestantes, pero al final sus integrantes no aparecieron aunque sí expresaron su apoyo a sus reivindicaciones.

Dos horas antes de que empezara la marcha, la plaza Liberty estaba abarrotada de gente y los agentes tuvieron que imponer un cordón para permitir el paso de peatones por las calles adyacentes, que se llenaron de simpatizantes de "Occupy Wall Street", curiosos y turistas que les fotografiaban desde los autobuses.

El movimiento, que el sábado cumplirá dos semanas atrincherado en el distrito financiero de Nueva York, tienen cada vez más respaldo popular, como demuestran las visitas de personalidades como el cineasta Michael Moore.

De apenas decenas de activistas hace unos días el movimiento ha pasado a tener varios cientos de adeptos.

"Necesitamos que mas gente defienda sus derechos. Un puesto de trabajo tras otro se va al extranjero, ¿hasta cuándo podemos seguir así?", se preguntó Angela Casey, una camarera de 31 años.

Casey instó a los ejecutivos de la banca estadounidense a que "piensen menos cuánto les va a costar una botella de vino y más en la gente que no tiene ni agua para beber".

Pese al ambiente de euforia de los integrantes de "Occupy Wall Street", el alcalde de la Gran Manzana, Michael Bloomberg, dijo hoy durante su programa de radio semanal que "ya veremos" si se les permite quedarse acampados durante meses en la plaza Liberty aunque tengan permiso del dueño del parque privado.

"La gente tiene derecho a protestar, pero también tenemos que asegurarnos de que la gente que no quiere protestar pueda pasar por las calles sin ser molestada", comentó el multimillonario regidor de la ciudad, que hizo su fortuna como corredor de bolsa muy cerca de donde tiene lugar la movilización.

Por su parte, Karina García, una maestra de origen mexicano de 26 años, contestó al alcalde que los ricos como él "no tienen vergüenza". "¿Por qué no están encarcelados después de lo que han hecho aquí con los trabajos de la gente?", se preguntó.

"Su tiempo pronto se va a acabar (...) No puede ser que tanta gente pueda sufrir desempleo y pobreza cuando tenemos tanta riqueza en este país. La gente lentamente se está despertando y pronto los que tanto trabajamos y sufrimos somos los que vamos a mandar", añadió.