Cinco incidentes aeronáuticos en cuatro días, con aterrizajes forzosos y estallido de neumáticos incluidos, han dejado al descubierto la crisis que atraviesa la aviación comercial en Venezuela, donde abordar un vuelo se ha convertido en un dolor de cabeza para los usuarios.

Con una flotilla que en ocasiones ya tiene cuatro décadas y una creciente demanda, las aerolíneas en el país quedaron en el ojo del huracán por una serie de emergencias que unos atribuyen a la falta de mantenimiento y otros a los problemas para comprar repuestos por el control de cambio que rige en el país y restringe el acceso a divisas.

El lunes el aeropuerto de la ciudad de Puerto Ordaz (este) fue noticia después de que un DC-9 tuviera problemas con una turbina y se le desprendieran parcialmente los dos motores, y ese mismo día otro avión retornó por una "sensación de humo" en la cabina.

Al día siguiente otra nave no pudo salir de ese aeródromo por una fuga de aceite, mientras que el miércoles el turno fue para un Boeing 737-200 que aterrizó de emergencia en Maiquetía tras perder el sistema hidráulico.

El jueves otro aparato se quedó sin dos neumáticos traseros cuando despegaba de la ciudad de Maturín (este).

Este tipo de hechos se ha registrado cada vez con más frecuencia en los últimos meses, según cifras extraoficiales de la Organización Rescate Humboldt.

Esas estadísticas contabilizaban 74 eventos aeronáuticos en el país hasta el pasado 27 de septiembre, aunque este listado incluye casos como el aterrizaje forzoso, en abril pasado, de un avión de Air France con 212 ocupantes y hasta falsas alarmas por bomba.

El ministro de Transporte y Comunicaciones, Francisco Garcés, ha dicho que en lo que va de año se han registrado 48 eventos o incidentes con aviones, 22 de los cuales han ocurrido al momento de aterrizar.

Ante esta situación, el presidente Hugo Chávez pidió el lunes "apretar las tuercas a todas las empresas públicas y privadas para que cumplan con el mantenimiento de los aviones", e "investigar a fondo" los incidentes sucedidos ese día.

"Tenemos una flota con un promedio de cuarenta y pico de años (...) No creo que tengamos más de 200 aviones comerciales de líneas aéreas, eso nos causa lo que está ocurriendo", dijo a Efe el experto en aviación Enrique Martín, integrante de la Organización Humboldt.

El presidente de la Cámara de Empresas Venezolanas de Transporte Aéreo, Eugenio Molina, declaró al diario El Nacional que el sector atiende las rutas autorizadas con cerca de 45 aviones.

Ese rotativo estimó que semanalmente se ofrecen unas 200 frecuencias y apuntó que la demanda, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), ha repuntado un 26 % en lo que va del año.

Martín indicó que la antigüedad de las aeronaves y el exceso de uso pueden estar causando los inconvenientes o retrasos, en especial cuando deben pasar a mantenimiento preventivo.

En ese sentido, recomendó invertir en una nueva flota, y destacó ejemplos de empresas de la región que han adquirido aviones.

Sobre los incidentes, explicó que no es posible comparar las cifras entre países o de un año a otro, y señaló que Venezuela podría estar en una valoración de riesgo "amarilla", el segundo de los tres niveles previstos por la escala del Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (SMS), que incluye verde y rojo.

Advirtió que esa valoración requiere de medidas para "reducir o evitar los eslabones de la cadena de eventos" que lleven a un rojo, al que se llega en caso de tragedias mayores.

El presidente de la Asociación Nacional de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV), Humberto Figuera, señaló como un problema el control de cambio que desde 2003 limita el acceso a la divisa estadounidense, cuyo precio se mantiene en el equivalente a 4,30 bolívares, cotización que se duplica en el ilegal mercado paralelo.

A su juicio, esta medida "genera retrasos" en la obtención de repuestos para las aeronaves" e indicó que "por muy eficiente que sea gestionado será siempre un sistema perverso para la economía".

Indicó a Efe que una aerolínea "requiere decisiones inmediatas" ante "imprevistos diarios" como la sustitución de partes, piezas y repuestos, y observó que debido a la necesidad de tramitar divisas el tiempo de espera puede llegar a "una o dos semanas" pese a que la solución puede "conseguirse en el mercado a tres horas de distancia".