Los Veintisiete suscribieron hoy una declaración conjunta en la que condenan las violaciones de los derechos humanos y la falta de democracia en Bielorrusia, país gobernado por el considerado último dictador de Europa y donde cerca de una veintena de opositores permanecen todavía presos.

Los jefes de Estado y de Gobierno y representantes de la UE "lamentan el continuo deterioro de la libertad de expresión en ese país, y piden la liberación inmediata y la rehabilitación de todos los presos políticos, así como el cese de la represión de la sociedad civil", dice la declaración de la UE, hecha pública durante la cumbre de la Asociación Oriental celebrada hoy en Varsovia.

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, mostró su preocupación por los informes sobre la situación de los presos políticos en Bielorrusia, a los que se les niega el acceso a un abogado y el contacto con la familia mientras son sometidos a presiones por parte de las autoridades.

Polonia, que asume durante este semestre la presidencia de la Unión Europea, quiere liderar los esfuerzos comunitarios para promover la democracia en la ex república soviética, dirigida desde 1994 por el autoritario presidente Alexandr Lukashenko.

De hecho, Tusk habló de la creación de un fondo para apoyar a Bielorrusia, aunque las ayudas estarán condicionadas a la liberación de los presos políticos, la apertura de un diálogo con la oposición y la celebración de elecciones libres, "no brutalmente manipuladas como en el pasado", añadió.

La difícil situación económica que atraviesa Bielorrusia, que recientemente vivió una terrible devaluación de su moneda, deja la puerta abierta a concesiones por parte del régimen de Lukashenko para beneficiarse de ese apoyo.

Por su parte, el jefe del Consejo Europeo, Herman Von Rompuy, reiteró la oferta de concesiones a la ex república soviética a cambio de pasos decididos hacia su democratización, incluyendo la liberación inmediata de los presos políticos.

"De esta cumbre sale este mensaje contundente para Minsk", subrayó Von Rompuy, quien recordó el incondicional compromiso comunitario con una Bielorrusia democrática.

La declaración conjunta sólo fue firmada por los Veintisiete, sin que el resto de ex repúblicas soviéticas invitadas a la cumbre de la UE con los seis vecinos del Europa del Este -Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Ucrania y Moldavia- suscribieran el texto.

Por su parte, la delegación bielorrusa decidió a última hora no participar en esta cumbre alegando "discriminación" por parte de los organizadores.

Ésta ha sido la segunda cumbre de la Asociación Oriental (la primera tuvo lugar en Praga en 2009), un proyecto que pretende articular una mayor cooperación entre la UE y sus vecinos del Este.