Hermes Binner, el primer gobernador socialista de Argentina, reconoce en una entrevista con Efe que la abrumadora ventaja del oficialismo dificulta una segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 23 de octubre, pero, animado por las encuestas, confía en convertirse en referente de la oposición.

El líder del Frente Amplio Progresista terminó cuarto en las primarias del pasado 14 de agosto, con el 10,2 por ciento de los votos, pero varias encuestas coinciden en que es el aspirante opositor con más opciones de mejorar su resultado en octubre, aunque lejos de Cristina Fernández, gran favorita para la reelección.

"Nosotros hemos logrado un hecho realmente significativo en estas elecciones (primarias), que significa que en cinco semanas de campaña hayamos logrado más de 2 millones de votos", lo que implica "que hay un espacio significativo que estaba vacío y que el Frente Amplio viene a cubrir", consideró Binner.

Este médico de 68 años, natural de Rafaela, provincia de Santa Fe (centro), se convirtió en 2007 en el primer gobernador socialista de Argentina al acceder al Ejecutivo de su provincial natal, donde está por terminar su gestión con una muy buena aceptación popular.

Su objetivo ahora es replicar en Argentina el modelo que desarrolló primero como alcalde de Rosario, cabecera de Santa Fe y la tercera más poblada del país, y después en toda la provincia.

El líder del Frente Amplio cree que un Gobierno socialista puede aportar a Argentina "solidaridad, participación y transparencia", porque la falta de ésta última es lo que a su juicio "no permite cohesionar a la sociedad".

"Es lo que nos está pasando en la economía, que la gente prefiere llevar el dinero al exterior y no invertir en la Argentina. La explicación es la falta de confianza", afirmó.

"El problema que más nos preocupa es el de la inflación. Creemos que la inflación es el puesto más injusto que existe porque perjudica a los sectores de ingresos fijos, a los jubilados, a los pensionados", señaló Binner en la entrevista con Efe.

En su opinión, los mayores errores del Gobierno de Cristina Fernández son "dibujar un Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) en el cual nadie cree y sostener una inflación que verdaderamente es insostenible en el tiempo".

"Pensar que nosotros vamos a salir con 25 por ciento de inflación y estamos rodeados de países que tienen 4, 5, 6 por ciento... Creo que realmente hay que tener una política de desinflación", afirmó tajante, antes de añadir que tampoco es partidario de una devaluación del peso "para corregir la incompetencia de las empresas".

Binner también es crítico con la política de doble filo que Fernández está llevando adelante en el Mercosur, ya que las trabas a la importación que aplica Argentina son, bajo su punto de vista, "una forma de burlar" el bloque que integra junto a Brasil, Uruguay y Paraguay.

"Tenemos que tratar el tema de otra forma, porque si el Mercosur se basa en la unión aduanera hay acuerdos que hay que respetarlos, por uno y otro lado", señaló el socialista, para quien la confianza entre los países del bloque es fundamental para "generar realmente una política común en cuanto al abordaje de productos comunes que comercializamos al exterior".

Tampoco está de acuerdo con desvincularse de los organismos multilaterales de crédito, ya que en su opinión "cuando son bien ubicados sus créditos para producir crecimiento de la sociedad son deseables", al tiempo que considera que "no honrar" a la deuda que Argentina tiene con el Club de París es otro "gran error" de la actual gestión.

Si no logra acceder a la Presidencia en octubre, Binner no piensa en tirar la toalla y está convencido de que, independientemente de los resultados, el Frente Amplio se mantendrá como opción política.

"Nosotros queremos gobernar la Argentina y vamos a seguir trabajando para ello", zanjó.