El juicio por la muerte de Michael Jackson concluye hoy su primera semana de testimonios en una jornada en la que está previsto que declaren como testigos los médicos de urgencias que acudieron a casa del cantante el día de su fallecimiento.

Jackson murió el 25 de junio de 2009, a los 50 años de edad, víctima de una sobredosis de medicamentos, en especial de un potente anestésico de nombre propofol, que, según la Fiscalía, le administró quien fuera su médico personal, Conrad Murray.

El doctor, de 58 años y que se declaró no culpable de los cargos, está acusado de homicidio involuntario y se enfrenta a una pena de hasta 4 años de cárcel si resulta condenado.

Las primeras personas en subir al estrado en el arranque del juicio detallaron la dramática situación que se vivió en la mansión del "rey del pop" en Los Ángeles en la fatídica jornada de su muerte.

Según el director de logística de Jackson, Alberto Álvarez, testigo clave del caso por ser de los primeros en entrar al dormitorio del cantante ese 25 de junio, el creador de "Thriller" parecía muerto sobre su cama antes de que llegaran los servicios de emergencia.

Álvarez entró en la estancia antes de las 12.20 hora local de la tarde, pero el cantante fue declarado oficialmente muerto unas dos horas más tarde en el hospital UCLA.

El testigo vio a Jackson tumbado boca arriba sobre el colchón con la cabeza mirando hacia la puerta, con los ojos y la boca abierta.

La escena fue contemplada por los hijos mayores del cantante, Prince Michael, de 14 años, y Paris, de 13, que se mostraron visiblemente afectados.

Álvarez relató que Murray realizaba un masaje cardíaco a Jackson de forma poco ortodoxa, usando solo una mano, y que interrumpió la reanimación para recoger frascos de medicamentos y una bolsa que colgaba de un gotero en la que había propofol, presuntamente con la idea de ocultar pruebas.

Fue ese miembro del equipo de Jackson quien llamó finalmente a emergencias por indicación de Murray.

La defensa ha estado tratando de restar credibilidad a los testigos presentados hasta ahora exclusivamente por la acusación y sostiene que fue el propio Jackson quien, supuestamente adicto a los fármacos, se tomó en ausencia del doctor la dosis letal de medicina que acabó con su vida.

Murray abandonó el dormitorio de Jackson durante la mañana del día 25 para atender una serie de llamadas telefónicas cuando creía que el cantante dormía.

Los abogados de Murray insisten en que el "rey del pop" pedía que le administraran propofol para combatir su insomnio, una sustancia de color blanco que él denominaba su "leche".

Está previsto que el juicio se prolongue hasta la cuarta semana de octubre.