El presidente Nicolas Sarkozy dijo el viernes que el premier griego prometió llevar a cabo dolorosas reformas a la economía de su país a pesar de la furia de la opinión pública y las protestas en las calles.

Sarkozy dijo que Europa apoyará a Atenas en su reestructuración porque "el fracaso de Grecia sería el fracaso de toda Europa".

El mandatario analizó con el primer ministro George Papandreou los esfuerzos de Europa para apuntalar al país heleno, asfixiado por las deudas.

Sarkozy dijo que Europa es "una familia" y añadió que "cuando un miembro de la familia está en dificultades, los otros miembros deben tomar medidas para ayudarlo".

Papandreou calificó la reunión de "muy constructiva" e invitó a los socios europeos de Grecia a enviar observadores para verificar que esta nación está comprometida a cumplir las metas de reforma económica.

"Le dije al presidente Sarkozy que cualquier país que lo desee puede enviar expertos a ver lo que hacemos... a ver los sacrificios que está haciendo el pueblo griego para cambiar su país", dijo Papandreou.

Grecia evitó caer en mora gracias a un rescate de 110.000 millones de euros (150.000 millones de dólares) el año pasado. Un segundo rescate de 109.000 millones de euros para este año incluye la participación voluntaria de tenedores de bonos, que aceptaron una pérdida del 20% en sus tenencias griegas.

Sin embargo, muchos especialistas sostienen que las depreciaciones deberían ser cercanas al 50%. La discusión entre los gobernantes europeos se refiere ahora a si se debe permitir esa medida bajo condiciones controladas, con ayuda a los bancos que sufran fuertes pérdidas con sus tenencias de bonos griegos. Entre esos tenedores privados se encuentran grandes bancos franceses.

Francia ha insistido hasta ahora que no se debe alterar el segundo paquete de rescate, aunque la canciller alemana Angela Merkel dijo días atrás que estaba dispuesta a una renegociación de las condiciones.

Sarkozy ha tratado de mostrar una posición unificada con Merkel, pero los mercados financieros se sobresaltaron ante señales de un desacuerdo creciente entre Francia y Alemania, las dos economías más grandes de la eurozona. Las acciones volvieron a caer el viernes y cerraron en baja el tercer trimestre, que ha registrado las mayores pérdidas desde 2008.

Sarkozy reiteró que París y Berlín están de "total acuerdo" acerca del manejo de la crisis griega, y dijo que se reunirá "en los próximos días" con Merkel en Alemania para discutir cómo acelerar la integración económica.