La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, presentó hoy en Manaos, la capital del estado de Amazonas, un programa para conceder subsidios a los agricultores pobres que mantengan la selva en pie.

El programa llamado "Bolsa Verde" está incluido en el plan de erradicación de la miseria que el Gobierno anunció el pasado junio, y prevé el pago de 300 reales (unos 160 dólares) trimestrales a los productores rurales que apliquen técnicas sostenibles y eviten la tala de sus propiedades.

"Para los pueblos del bosque y para los que viven en áreas de preservación, el Bolsa Verde significa el reconocimiento por parte de Brasil de que esto es algo fundamental, que va a contribuir para la mejoría de nuestro modelo de crecimiento", afirmó Rousseff en un discurso en la capital amazónica.

En visión de la mandataria, este nuevo subsidio va a generar una fuente de renta para las familias pobres que va a fomentar la conservación de la selva amazónica.

"Yo tengo claro que este programa es uno de los más efectivos, porque compromete a las personas y une la garantía de renta y la preservación ambiental", manifestó.

El plan de erradicación de la miseria, que ha ampliado los subsidios a las clases más desfavorecidas, pretende sacar a 16,2 millones de brasileños de la pobreza extrema.

El Bolsa Verde estará especialmente centrado en la Amazonía, una de las regiones más pobres de Brasil, donde viven cerca de 25 millones de personas.

La tala de árboles para la venta de maderas nobles ha sido un negocio del que tradicionalmente han vivido muchas familias pobres en esta región, una situación que se quiere revertir con este nuevo programa.

El aumento de la deforestación en la Amazonía en los últimos meses ha puesto en alerta al Gobierno brasileño, que el pasado mayo instituyó un gabinete de crisis para extremar la vigilancia.