Más de un mes después de que las fuerzas revolucionarias tomaron la capital libia, aún se escucha en la ciudad el sonido fuerte de armas antiaéreas y el crepitar de armas automáticas, y bandas de combatientes jóvenes armados recorriendo las calles en camionetas pickup.

Brigadas revolucionarias de todo el país arrasaron Trípoli a fines del mes pasado en una ofensiva abrumadora que terminó con casi 42 años de gobierno de Moamar Gadafi y haciendo que el dictador se ocultara. Aunque los residentes de Trípoli aún están disfrutando sus libertades recién descubiertas, también están comenzando a preocuparse por la presencia prolongada de cientos de combatientes armados en la ciudad.

El creciente enojo motivó a los locales a establecer el Grupo de Apoyo Trípoli, el cual está ahora solicitando al nuevo gobierno de Libia, conocido como Consejo Nacional de Transición (CNT), que asimilen a las brigadas revolucionarias que están en la ciudad.

"Hemos sido testigos de comportamiento negativo de los revolucionarios en Trípoli, y el CNT ha presentado deficiencias porque no ha dado al consejo local ninguna autoridad o apoyo para refrenar a los revolucionarios", dijo Mohammed Shabbu, un comerciante que ayudó a establecer el grupo de apoyo.

Shabbu está redactando una carta al CNT para pedirle que ordene a todas las brigadas revolucionarias externas que salgan de Trípoli. Advirtió que su estancia prolongada ha socavado parte del apoyo que sentían los residentes por ellas.

"En ocasiones le preguntas a un niño '¿te agradan los revolucionarios?', y el niño responde, 'No, me dan miedo''', comentó.

El Grupo de Apoyo Trípoli fue fundado por Sadeg Zarug, un arquitecto de 63 años. El grupo, dijo, tiene más de 100 miembros y tiene intención de actuar como órgano fiscalizador del CNT y del consejo local.

"Queremos detectar los excesos del CNT y de los consejos locales", señaló Zarug.

Los combatientes revolucionarios que llegaron a Trípoli desde Misrata, Bengasi y Zintan se han quedado aquí, estableciendo bases en parques, en casas de Gadafi y casas de playa, patrullando barrios en busca de armas y de leales a Gadafi, usualmente sin órdenes directas de hacerlo por parte del consejo militar o de comandantes de campo.