Una crisis de deuda pública en la ciudad oriental china de Wenzhou, cuna del sector privado del país, ha destapado que varios altos funcionarios locales se lucraron prestando dinero de manera ilegal a particulares.

Según recoge hoy el diario oficial "Shanghai Daily", miembros del Gobierno de la ciudad, a unos 600 kilómetros al sur de Shanghái, y famosa en el sudeste asiático por el tradicional talento para los negocios de los emigrantes chinos desde esa zona, prestaron cientos de millones de dólares a pequeños empresarios locales.

La prensa oficial da a entender, sin aclararlo explícitamente, que se trata de dinero público y no de la fortuna personal de los altos funcionarios implicados, ya que califica esos préstamos como "ilegales".

Después de que muchos de los empresarios que los recibieron abandonaran la región al verse al verse incapaces de pagar sus deudas, se han descubierto "muchos" casos en los que se trataba de "préstamos ilegales" que involucran a funcionaros municipales, señala el diario.

En Wenzhou la costumbre ancestral de buscar préstamos privados, y no de entidades crediticias, es una práctica común, que se extiende también con mucha frecuencia a los emigrantes de la zona a otros países, de manera que familiares, vecinos y conocidos se van prestando unos a otros para ayudarse a salir adelante.

Ahora, desde que Pekín estrechó su control monetario en 2010 para combatir la inflación, los préstamos privados se han disparado aún más en Wenzhou, ya que los bancos estatales, con instrucciones de prestar sólo hasta donde se lo permitan los fondos que tienen en depósito, desconfían a la hora de dar crédito a pequeñas empresas.

La agencia oficial Xinhua, que reveló el caso, sólo mencionó la implicación de miembros del Gobierno local en estas operaciones, pero no los identificó, aunque sí ilustró la situación con el caso de la empresaria Shi Xiaojie, que recibió 800 millones de yuanes en préstamos privados (80 millones de euros, 125 millones de dólares).

De esa cantidad, el 80 por ciento se cree que proviene en realidad de miembros del Gobierno, mientras Shi ha estado aceptando préstamos con intereses que van desde un 24 hasta un 140 por ciento, por lo que, si el negocio no va bien, se hace imposible su devolución.

"Esos funcionarios ahora están tratando de recuperar su dinero mientras mantienen un perfil bajo para evitar llamar mucho la atención", dijo un prestamista de la ciudad a Xinhua bajo la condición de proteger su anonimato.

Otra mujer no identificada admitió a la agencia que su marido había prestado "algún dinero" a Shi.

"Me está volviendo loca no tener ni idea de dónde está mi dinero y que no haya ningún lugar donde pueda protestar por ello", señaló. "No puedo decirle a la gente cuánto dinero le presté, y tengo que mantener un perfil bajo para de recuperarlo".

La mujer señaló que muchos de los prestamistas ilegales no acuden a la policía, ya que prefieren no dar el caso a conocer y recuperar el dinero por sus propios medios.

Entretanto, ayer mismo el presidente de la firma zapatera Zhengdeli, ubicada en Wenzhou, que también es conocida como la capital china del calzado, se suicidó al no conseguir más crédito de los bancos, a los que ya debía 100 millones de yuanes (10 millones de euros, 8 millones de dólares).

Según recoge el diario "Oriental Morning Post" de Shanghái, se cree que el directivo, apellidado Shen, debía todavía una cantidad mayor a prestamistas privados. EFE