La Comisión Nacional de Energía (CNE) española no entrará a analizar el pacto entre Sacyr y Pemex en Repsol, por el que la petrolera mexicana amplió su participación en la española hasta el 9,41 % y unió sus derechos de voto con la constructora que controla el 20 % para incrementar su influencia en la gestión.

Según informó hoy el organismo regulador español, el Consejo de la CNE acordó desestimar la solicitud de Repsol, que reclamó que Pemex pidiera una autorización administrativa ante el regulador para incrementar su participación desde el 4,81 % al 9,41 %.

Para la CNE, esta operación no requiere de la autorización prevista en la denominada función decimocuarta, la normativa que permite emitir informes vinculantes sobre operaciones cuando afectan a actividades reguladas (transporte y distribución de gas y electricidad).

La petrolera española apoyaba su solicitud en el hecho de que controla el 31,2 % de Gas Natural Fenosa, compañía que tiene actividades en negocios regulados, y que también había solicitado a la CNE que se pronunciara sobre la operación.

El punto tercero de la función decimocuarta, en el que se fundamentaba la petición de Repsol, obliga a pedir autorización a la CNE cuando empresas no pertenecientes a la Unión Europea adquieran participaciones superiores al 20 %, o inferiores si dan influencia significativa, en compañías que directamente, o a través de sus grupos, desarrollan actividades reguladas.

Sin embargo, el Consejo del organismo regulador considera que las actividades de Gas Natural no resultan "imputables como propias a Repsol", ya que ambas empresas no forman parte "en sentido estricto" del mismo grupo.

La CNE añade que para aplicar esta normativa "no basta cualquier relación de dependencia" entre la sociedad en la que se adquieren participaciones (Repsol) y la sociedad que desarrolla las actividades mencionadas en la norma (Gas Natural).

Esta interpretación estricta del concepto de grupo no supone dejar desprotegidas las actividades reguladas que desarrolla Gas Natural Fenosa, ya que, según recuerda la CNE, existen otras potestades para inspeccionar, obtener información o proponer sanciones, al margen de la citada función decimocuarta.

El organismo regulador ya se pronunció, aunque no a través de su Consejo, de forma similar cuando la petrolera rusa Lukoil negoció fórmulas para quedarse con el 20 % de Sacyr en Repsol en 2008 y también cuando la constructora presidida por Luis del Rivero entró en la petrolera española en 2006.