El grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha secuestrado a otros tres profesores en un pueblo de la provincia de Diyarbakir, por lo que se eleva ya a 12 el número de docentes capturados desde el pasado fin de semana en esa zona del país.

El gobierno de Diyarbakir anunció hoy en un comunicado que los profesores fueron secuestrados por rebeldes pertenecientes al PKK en el pueblo de Lice, en Diyarbakir.

Cinco profesores y un guarda paramilitar fueron secuestrados el martes en Diyarbakir y otros cuatro maestros habían sido tomados prisioneros durante el fin de semana pasado en la provincia de Elazig, también el sur del país.

El periódico turco Cumhuriyet se refirió el jueves a que los secuestros están dañando la educación en esas regiones, una semana después del comienzo del curso escolar.

Una de las demandas principales de los movimientos políticos kurdos en Turquía, incluyendo el PKK, es el derecho a recibir educación en su lengua materna, por lo que los secuestros de profesores de primaria podrían estar relacionados con esa demanda.

Desde el fin de semana las fuerzas de seguridad están llevando a cabo operaciones policiales en las provincias donde los profesores fueron secuestrados.

Los ataques por parte del PKK han aumentado en las últimas semanas y el elevado número de víctimas civiles ha provocado la reacción de ONG kurdas del sureste de Turquía, que pidieron ayer al PKK que cesen los ataques.

También el primer ministro turco pidió ayer a los ciudadanos kurdos, a los que llamó "hermanos kurdos", que se resistan junto a Estado al PKK.

En otro orden de cosas, los periódicos turcos informaron hoy de que la Fuerza Aérea turca ha aumentado sus actividades en la provincia de Hakkari, fronteriza con Irak, país en cuyo montañoso norte el PKK dispone de bases.

La agencia de noticias Firat, cercana al PKK, afirmó que las áreas de Hakurk y Xinere, en el norte de Irak, fueron bombardeadas ayer durante dos horas por aviones de guerra turcos, sin causar bajas entre los miembros del PKK.

El PKK, considerado terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos, se levantó en armas contra el Estado turco en 1984 para lograr la autonomía de los 12 millones de kurdos que viven en Turquía.

Desde entonces, se estima que unas 45.000 personas han muerto en la guerra no declarada entre el PKK y las fuerzas de Ankara.