Luego de "divorciarse" de los Medias Blancas de Chicago, Ozzie Guillén se ha reencontrado con los Marlins de Florida y con su dueño Jeffrey Loria.

Guillén no suele guardarse sus opiniones, y Loria es el propietario que más cambios de piloto ha hecho en la liga. Sin embargo, ambos desestimaron las predicciones de que su relación será tormentosa.

"Cuando asistíamos a las reuniones de invierno de los clubes, juntos, mucha gente opinaba '¡ése es un dúo muy raro!''', dijo Guillén. "Pero nos conocemos bien".

Loria descartó que Guillén vaya a provocar olas en la organización de Florida.

"Eso me tiene sin cuidado", dijo Loria. "Yo no me inmuto. No me importa si alguien se molesta. Ozzie es dueño de sus opiniones. Eso lo sabemos. Pero Ozzie cuenta con un gran pedigrí".

Así, la era de Ozzie Guillén en el sur de la Florida empezó. Horas antes del último partido de los Marlins en el estadio del cual se despiden, el equipo presentó formalmente al venezolano como su manager para 2012.

"Estamos muy entusiasmados", dijo Guillén en una rueda de prensa. "Es un tremendo paso en mi carrera, un nuevo capítulo. Espero inyectar energía, sabor y entusiasmo, pero lo más importante es tener un equipo ganador".

El anuncio careció de suspenso. La noticia se sabía desde la noche del lunes, cuando el blog de Guillén filtró que el piloto venezolano había llegado a un acuerdo para dirigir a los Marlins. El martes, divulgó en Twitter que estaba en Miami y "listo para comenzar".

La presentación oficial se hizo antes del último juego de esta campaña y en el estadio que ha sido su sede desde que debutaron en 1993.

"Es un orgullo poder ser parte de esta nueva era de los Marlins", dijo Guillén sentado junto al propietario Jeffrey Loria en la rueda de prensa en la que fue presentado.

Los Marlins terminan últimos en la División Este de la Liga Nacional. Pero con la mudanza a un nuevo estadio se espera que el equipo tendrá más recursos para adquirir jugadores y así ser aspirante a un título.

Loria ha contratado a uno de los personajes más extrovertidos en las Grandes Ligas.

"Creo que podemos dar un vuelco el año que viene", dijo Loria. "Cuando tienes — no encuentro la mejor palabra — un manager categoría 5, va a pasar".

Loria empleó una alegoría sobre las escalas que miden la fuerza de los huracanes.

También cambian de nombre: a partir de 2012 serán los Marlins de Miami.

"Todas las piezas están encajando", dijo el toletero Mike Stanton. "Tenemos el estadio y tenemos al manager".

Desde hace más de un año, comenzaron las conjeturas de que Guillén se iría a Miami, donde radica una importante comunidad venezolana, además de estar más cerca de su país.

La rueda de prensa convocó una multitud que bien podría haber rivalizado con las concurrencias a algunos de los partidos de los Marlins, con casi 75 reporteros, fotógrafos y camarógrafos codo a codo en un salón próximo al vestuario. Será el cuarto manager de la franquicia desde 2010.

"Conozco a Ozzie desde hace 20 años y no puedo estar más contento que sea quien nos guiará en el nuevo estadio", dijo Loria.

Guillén fue coach de la antesala bajo las órdenes de Jack McKeon con el equipo que se coronó en la Serie Mundial de 2003.

McKeon, quien asumió como manager de los Marlins a mitad de campaña tras la renuncia del puertorriqueño Edwin Rodríguez, había anunciado el lunes que planeaba retirarse al final de la temporada. Horas después, Guillén anunció que dejaba a los Medias Blancas tras ocho temporadas, que incluyeron el título de la Serie Mundial de 2005.

Guillen dijo que su grupo de coaches incluirá al puertorriqueño Joey Cora, su mano derecha en los Medias Blancas. Eduardo Pérez seguirá como coach de bate y Randy St. Claire como coach de lanzadores.

Guillén no se anda con tapujos cuando habla y suele expresarse con palabras subidas de tono en sus ruedas de prensa. Esto abre el compás para cruces con Loria, otro individuo de personalidad fuerte y exigente con sus manager.

El temperamental Joe Girardi duró sólo una campaña con Florida en el 2006, chocó con Loria y con otros en la organización y fue despedido poco antes de que se le eligiera el manager del año en la Liga Nacional.

Pero además de satisfacer a su jefe, el mayor desafío de Guillén podría consistir en sacarle todo el potencial al dominicano Hanley Ramírez, campeón de bateo de la Nacional en el 2009, cuyo esfuerzo y actitud han generado muchas críticas. Ramírez tuvo una campaña decepcinante y llena de lesiones.

"Algo que puedo decirles es que él volverá al lugar que tenía", dijo Guillén. "Hanley es la mayor pieza del rompecabezas de esta organización, y yo tengo que hacer que esto funcione. Van a ver a un chico distinto en el campo. Les garantizo que cuando vean a Hanley en el spring training va a estar sonriendo".