Un grupo de activistas plantó 594 escobas, una por cada legislador, frente a la sede del Congreso brasileño en un llamado a que limpien la corrupción en el gobierno.

Las escobas verdes y amarillas, los colores de la bandera brasileña, fueron colocadas al final de la noche del martes para que los 513 diputados y 81 senadores las vieran al llegar a la sede del Congreso, según los organizadores.

"Si cada uno de ellos tomara la escoba e hiciera su limpieza contra la corrupción, la sociedad no estaría tan insatisfecha", comentó el abogado Audo Ferreira, uno de los organizadores de la manifestación promovida por los grupos Marcha Contra la Corrupción y Rio de Paz, que el fin de semana hicieron una protesta similar en Rio de Janeiro.

La protesta contra la corrupción nació de una movilización en las redes sociales Twitter y Facebook, donde cibernautas reaccionaron a las denuncias de la prensa de irregularidades en el gobierno.

"Los miembros del Congreso Nacional tienen que dar el ejemplo. La voz del pueblo tiene que hacer eco en la Cámara de Diputados y el Senado", comentó el pastor Antonio Carlos Costa, presidente de Rio de Paz, que pretendía entrar al parlamento con las escobas para entregarlas a los legisladores.

Las denuncias han provocado la caída de cuatro ministros del gabinete de la presidenta Dilma Rousseff y la salida de decenas de funcionarios de alto nivel de los ministerios de Agricultura, Transporte y Turismo.

Los titulares de esas dependencias perdieron sus cargos en medio de denuncias de otorgamiento de contratos irregulares, sobornos y sobrefacturación de obras, mientras que el ex jefe de gabinete, Antonio Palocci, debió dejar el gobierno al revelarse que multiplicó su fortuna personal entre 2006 y 2010, cuando era diputado.

La depuración del alto mando del gobierno fue bautizada por la prensa como una "limpieza ética" por parte de la presidenta Rousseff.