En lo que parecía una escena de una película de acción de Hollywood, un equipo de ingenieros descendieron el miércoles a rapel por los costados del Monumento a Washington para inspeccionar el daño causado al exterior del obelisco de mármol de 169 metros de altura (555 pies) por el sismo que sacudió en agosto la capital del país.

Mientras turistas entrecerraban los ojos para mirar a la distancia las pequeñas figuras humanas, dos hombres y dos mujeres salieron por las escotillas y ventanas de observación en la cima del monumento y comenzaron a descender lentamente con cuerdas y arneses desde la punta piramidal de la estructura, donde se ubicaba una grieta larga de 2,5 centímetros (1 pulgada) de ancho y donde esperan encontrar el mayor daño.

Desde el suelo, sus movimientos parecían metódicos y deliberados, pero eso era suficiente para poner nerviosos a familiares y curiosos.

"Es monstruoso. Me aterran las alturas. Apuesto a que allá arriba todo se ve revuelto", dijo Brandon Guy, de 14 años y residente de Windsor, California.

Ingenieros dijeron que el monumento erigido en 1884 está bien estructuralmente, pero que necesitan catalogar cada defecto para poder determinar cuánto tiempo tomará repararlo y reabrirlo al público.

Para realizar eso, llamaron a un equipo "difícil de conseguir" de especialistas certificados tanto en ingeniería estructural como en escalada. El equipo era supervisado por un guardabosques con amplia experiencia en alpinismo en el Parque Nacional Denali de Alaska, donde se encuentra el pico más alto de Norteamérica.

Durante la atrevida inspección, la cual se espera que dure varios días, los intrépidos escaladores subirán y bajarán por los costados de todo el monumento, tomarán fotografías con una cámara digital y golpearán ligeramente las piedras con un mazo suave, escuchando en busca de indicaciones de daño.

Tienen herramientas de albañilería para remover piedra o mezcla suelta. Cada uno porta además un radio bidireccional y un iPad con datos de la restauración realizada al monumento en 1999.

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La periodista de la AP Jessica Gresko en Washington contribuyó a este despacho.