Un homicida convicto y miembro de un grupo activista negro de la década de 1970 que protagonizó uno de los secuestros aéreos más audaces de la historia estadounidense vivió durante décadas en un pueblo portugués con su esposa y dos hijos, dijeron el miércoles sus vecinos.

George Wright, de 68 años, trabajó en empleos humildes en Almocageme, a 45 kilómetros (28 millas) al oeste de Lisboa, y últimamente de portero de club nocturno, dijeron dos vecinos que hablaron a condición del anonimato.

Wright, detenido el lunes a pedido de Estados Unidos, hablaba muy bien el portugués, agregaron e indicaron que sus hijos tienen ahora unos 20 años.

Una mujer que salió a la puerta de su casa en Almocageme dijo al corresponsal de Associated Press que no hablaría y cerró la puerta.

Una huella dactilar en un documento de identidad portugués permitió la localización de Wright, detenido por las autoridades portuguesas y encarcelado en Lisboa.

Wright fue convicto por el asesinato en 1962 del propietario de la estación de servicio Walter Patterson, un decorado ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial abatido a tiros en un atraco en la localidad de Wall, en Nueva Jersey.

Tras haber cumplido ocho años de su condena de 15 a 30 años de reclusión, Wright escapó junto con otros tres reclusos de la Prisión-Granja Estatal Bayside, en Leesburg, Nueva Jersey, el 19 de agosto de 1970.

El FBI dijo que Wright se hizo militante del proscrito grupo Black Liberation Army (Ejército Negro de Liberación), y vivió en una "familia comunal" con varios de sus miembros en Detroit.

En 1972, Wright — disfrazado de sacerdote y con nombre falso — secuestró un vuelo de Delta entre Detroit y Miami. Con él iban varios miembros de su grupo comunal, incluyendo la compañera sentimental de Wright y su hija de dos años.

Tras liberar a los 86 pasajeros a cambio de un millón de dólares de rescate — entregado por un agente del FBI que vestía solamente un bañador, según lo exigido por los asaltantes — el avión aterrizó en Boston, donde con un piloto de vuelos internacionales se trasladaron a Argelia, donde los secuestradores pidieron asilo.

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Samantha Henry en Newark, Geoff Mulvihill en Trenton, Nueva Jersey, Pete Yost en Washington y Karen Zraick, Rhonda Shafner, Barbara Sambriski y Judith Ausuebel en Nueva York contribuyeron a este artículo.