Estados Unidos es el país más afectado por el cibercrimen y también la mayor fuente de ataques, debido a que sus infraestructuras tecnológicas y la alta penetración de internet sirven de base para que ciberdelincuentes de todo el mundo redirijan sus agresiones.

Así lo ha explicado en una entrevista telefónica con Efe el experto en ciberdelincuencia y jefe de la División de Crimen Económico del Consejo de Europa, Alexander Seger, que participa hoy en el Foro de la Gobernanza de Internet de la ONU que se celebra en Nairobi.

"Cuanto más utilice un país los ordenadores, más afectado estará por el cibercrimen. Estados Unidos, el país con la mayor penetración de internet, es el más atacado, pero también la mayor fuente de estos ataques. Y es que un cibercriminal en España puede estar sentado pasando un buen rato mientras usa infraestructura estadounidense para sus ataques", ha indicado Seger.

Ahora bien, el experto ha indicado que todos los países, todos los usuarios de internet, son susceptibles de sufrir ataques debido a la intensa relación del ser humano con la red: "tienes que caer en la cuenta de que cualquier cosa que hagas estos días está relacionada con sistemas de computación".

Es por ello que Seger descarta hacer una estimación de las pérdidas económicas que son consecuencia del cibercrimen: "un pequeño contratiempo, como que no puedas estar conectado unas horas a internet, ya tiene un impacto económico, pero es muy difícil de cuantificar".

Una de las mayores complejidades para abordar este tipo de delincuencia es su carácter internacional y su estructura cada vez más organizada, ha apuntado Seger.

En ese contexto la "principal herramienta" de los ciberdelincuentes son los "botnets", redes de ordenadores infectados por software malicioso que son controlados por los criminales tanto para robar información como para lanzar nuevos ataques en cadena.

Seger, impulsor de la Convención de Budapest de Cibercrimen del Consejo de Europa, está en el Foro de la Gobernanza de Internet de la ONU para intentar que nuevos países se adhieran a ese convenio que el próximo 23 de noviembre cumplirá 10 años.

El objetivo de esa iniciativa, en la que ya participan 55 países, es que los estados tipifiquen como delito este tipo de ataques en la red, refuercen sus herramientas legales y policiales para luchar contra el cibercrimen y cooperen con otros estados para localizar a los delincuentes y acabar con las amenazas.

"Su logro esencial es que ha contribuido a homogeneizar la legislación de la ciberdelincuencia en alrededor de 100 países", ha asegurado Seger.

El experto considera que esta Convención también ha resultado clave para el asesoramiento y la formación de unidades de investigación tecnológica en África y América Latina.