Bajo el agobiante calor del Valle Central de California, el no menos agobiante clima político conservador domina cada aspecto de la vida social y económica.

Sin embargo, en el terreno cultural las cosas son más complejas.

Con más de 10 años de experiencia trabajando con comunidades inmigrantes de diferentes orígenes y la organización de un prestigioso festival cultural, el Instituto Pan Valley de Fresno (PVI, por sus siglas en inglés, organización que pertenece a la organización nacional Comité de Servicios de los Amigos Americanos, o AFSC) decidió transformar en un entrenamiento su experiencia y compartirla con 10 "líderes de base" de la región.

"Creamos un curriculo para pasar esta experiencia y conocimientos a un grupo de personas interesadas del Valle Central", dijo Myrna Martínez, directora del PVI. "Para esto utilizaremos el método de la educación popular".

La experiencia en cuestión se encuentra resumida principalmente en el Festival Tamejavi. El nombre es un compuesto de tres palabras: TAj laj Tshav Puam (hmong), Mercado... (español) y nunJAVI... (mixteco). Es decir, Mercado. O punto de encuentro de culturas, historias y diálogos.

El festival tuvo 5 ediciones (2002, 2004, 2006, 2007 y 2009).

Este festival fue uno de los siete festivales que la agencia federal Nacional Endowment for the Arts estudió en 2009 y sus conclusiones fueron publicadas en 2010 -detalles en www.nea.gov.

El objetivo del evento brindar un espacio público "para que las comunidades inmigrantes expongan y demuestren sus expresiones artísticas e historias a fin de estimular el sentido de pertenencia y promover la participación cívica", explicó Estela Galván, asistente del director de PVI.

Una de las palabras más usadas cuando los organizadores hablan de Tamejavi es "participación". En última instancia, el festival promueve la acción sobre la observación.

Una serie de eventos preceden a Tamejavi. Los diferentes grupos inmigrantes que participan del mismo se visitan, intercambian conocimientos e información, dialogan sobre problemas comunes y posibles soluciones.

El festival es entonces un proceso y resultado de encuentros y aportes, convirtiéndolo en un evento particularmente "democrático", colectivo.

El transformar esta experiencia en un currículo es un desafío y el uso de la educación popular como técnica primordial de traspaso del conocimiento parece natural.

"La educación popular asume que el mundo puede cambiarse y que cada persona puede ser parte del cambio", reza uno los boletines de PVI. "Significa que cada persona es un sujeto activo en el proceso de aprendizaje y de acción". Armado con estos antecedentes y abundante documentación, PVI creó el proyecto y pidió a su comité asesor que nomine 10 becarios.

Entre estos hay representantes de varias de las comunidades étnicas del Valle Central y de diferentes ciudades del mismo: indígenas mexicanos (mixteco y purépecha), iraní, hmong, cambodiana, pujabi y otras.

"Tengo planes de crear un grupo de mujeres oaxaqueñas y aquí pienso que podré aprender mucho", dijo la becaria Silvia Rojas, residente de Madera. "Quisiera preparar un encuentro de mujeres".

Sokho Serey, de origen cambodiano, de Fresno, está interesada en convocar a diferentes culturas y dar a conocer aspectos de la suya. "Quisiera ayudar a producir cambios entre mi gente, estamos aislados, necesitamos darnos a conocer y aprender más sobre los recursos que podríamos usar".

Los 10 becarios trabajarán durante 18 meses, recibirán entrenamientos y finalmente deberán producir un evento público en su comunidad que reúna las características similares a Tamejavi.

"El objetivo del proyecto es aumentar la capacidad organizativa de la comunidad inmigrante y su orgullo cultural; de establecer sistemas de apoyo social y crear las bases para el desarrollo de comunidades comprometidas cívicamente, que sean política y económicamente fuertes", asegura PVI en una declaración escrita sobre el proyecto. "En el Valle Central no estamos conectados con centros urbanos, vivimos en una región conservadora y este programa nos ayudará a cambiar parte de esto", dijo Michelle Xiong, una jóven de origen hmong y residente de Merced. "Este es un proyecto original, nunca ví algo parecido".

Los organizadores no ocultan su entusiasmo por el inicio del programa. "Creo que tenemos un excelente grupo, muy representativo del Valle Central", dijo Martínez. "Será muy intenso... No aprendemos por aprender, queremos usar el conocimiento para generar cambios".

Eduardo Stanley. Nació en Rosario, Argentina. Después de graduarse de la Escuela de Bellas Artes (área de cinematografía), de la Universidad Nacional de La Plata, realizó un curso de postgrado en la Universidad de Bucarest, Rumania, sobre teoría de la comunicación.

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